martes, 16 de diciembre de 2014

Con condenadas por prevaricación y con estética en el PP de Brunete

EL HIJO DE LUCAS
Manuel Pradillo López (primer teniente de alcalde y concejal de urbanismo, entre otros, de nuestro Brunete) apelaba en el último pleno al sentido estético cuando trataba de defender a la tránsfuga Silvana Battistelli de los ataques de la oposición. No le gustaba a Pradillo que le recriminaran a Silvana su disposición a subvertir la voluntad popular, a mofarse de la democracia, vamos. La estética preocupa ahora al PP, beneficiado como está siendo por la actitud de Silvana, elegida en su día dentro del PSOE y ahora convertida en comodín de la gaviota. Recordemos que los populares gobiernan en minoría en la teoría (seis concejales por siete de la oposición), pero con el rodillo puesto en marcha en realidad. Curiosa expresión la del rodillo, inventada por Manuel Fraga en su momento cuando no podía imponer su criterio frente a la aplastante mayoría absoluta de Felipe González en 1982. Con rodillo y preocupados por la estética, la misma sensibilidad que no les frenó en su momento para incluir en sus listas del 2011 a Mar Nicolás Robledano (actual tercera teniente de Alcalde y concejala de cultura, entre otras), condenada, por un delito continuado de prevaricación, a seis años de inhabilitación de cargo público en el 2001, junto a otros ediles y el entonces alcalde Julio Fernández, por votar a favor de varias licencias de obra mayor a pesar de que eran contrarias al Plan General de Ordenación Urbana vigente entonces en Brunete y pese al informe previo de ilegalidad hecho por el secretario del Ayuntamiento. 
La misma Mar Nicolás a la que trataron de esconder en sus listas desde un discreto séptimo lugar, pero a la que auparon a la Corporación Municipal gracias a la inesperada renuncia, el día antes de ser investido alcalde, de Félix Gavilanes, que dejó su puesto a Borja Gutiérrez Iglesias y corrió lista para devolver al Ayuntamiento a una persona con la condena por inhabilitación cumplida pero con una mochila a cuestas cargada de todo menos de estética. La misma persona a la que Isabel Cotrina, concejal de UPyD, señaló como intermediaria del presunto intento de soborno puesto en marcha desde el PP para conseguir que seis fueran más que siete. Mar Nicolás negó en su momento las acusaciones (“no es mi estilo”, dijo) y UPyD denunció ante la fiscalía al alcalde de Brunete. Seguro que Pradillo, con su aire de abad benedictino de El nombre de la rosa, se siente incómodo ante tanta pérdida de estética a su alrededor. El suyo es un estilo más clásico.

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