domingo, 17 de agosto de 2014

EL ALCALDE DE… (ponga usted el nombre)

@lecorbusier2

Estoy días he andado viajando por el Valle del Tiétar, al sur de la provincia de Ávila, más que nada porque uno ha echado los dientes por esa zona y a decir verdad, me encanta. En uno de esas idas y venidas he tenido la suerte, o no, de ver al alcalde de otro bonito pueblo de la zona llamado José Ramón Sánchez Guerra, alcalde de Santa María del Tiétar y del PP. Yo no sé si este hombre lo hace bien o mal, si es un déspota o un demócrata de toda la vida, pero lo que sí sé es que este hombre no es un alcalde al uso, (aunque le reprocho con virulencia que aún siga manteniendo calles de reconocidos genocidas de la que destaco la plaza donde se encuentra el edificio consistorial “Plaza del Generalísimo”) ya que trata a sus vecinos con normalidad y con normalidad le tratan a él. Para que lo sepan,  no es un alcalde como los de ahora, es decir, un alcalde que cada vez que pasean por el pueblo va con los pelotas, las fanfarrias y la alfombra roja como si se tratara de un virrey de las indias. Harto estoy de ver alcaldes que se creen dioses que bajan a la tierra y nos hacen un favor dejando sus trabajos, el que los tenga, para “servirnos” rodeados de una aureola, de un boato de una solemnidad institucional que me toca las gónadas y me provoca el vómito cada vez que los veo, tratándonos a sus “súbditos” como si fuéramos los mayores gilipollas del mundo. Estos mequetrefes con un ego insoportable se creen algo que no son por el hecho de haberlos elegidos el pueblo. Puede que me arriesgue un poco pero los alcaldes franquistas, mejor dicho, nombrados por el dedo del gobernador civil de la provincia, eran más asequibles que mucho mamarracho que nos gobierna ahora en el ámbito local en la etapa democrática. 

Vi a este alcalde discutiendo con un vecino porque había metido su coche con un par, en la plaza donde se iba a realizar un evento por motivo de las fiestas patronales de Santa María del Tiétar sin necesidad de llamar a la fuerza pública para “convencer” al testarudo de vecino a que lo retirara y vi a este alcalde sirviendo vinos, cervezas y tapas en su bar, con toda la naturalidad del mundo como uno más sin estar rodeado de pelotas, fanfarrias y la muchas veces manoseada aureola de ungido por Dios.
Yo que estoy en las antípodas del PP y que no los soporto he de reconocer, que aun desconociendo lo que hace y no hace por el pueblo el alcalde José Ramón Sánchez, me conmovió y me hizo tener esperanza que algún día los alcaldes que circulan por nuestro suelo patrio, dándome igual el color político, serán ciudadanos como usted y como yo, es decir, mortales.

Gracias alcalde por lo que a mí respecta.

PD. Le recuerdo la urgente necesidad de borrar para siempre los nombres de las calles de los genocidas que masacraron al pueblo. Sería un bonito regalo. 

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