domingo, 27 de abril de 2014

COMO PERROS



@lecorbusier2

COMO PERROS

He estado leyendo varios artículos últimamente sobre la I Guerra Mundial, de la que ha sido el aniversario este año, y llego a la conclusión que el ser humano dirigido por indeseables somos capaces de matarnos como perros. La I Guerra Mundial es la menos famosa de las guerras mundiales pero para mí, quitando los campos de la muerte del nazi-capitalismo, la más cruel y encarnizada de las dos. Y no lo digo por el número de muertos que fue superior la II a los de la I, lo digo por las condiciones de los soldados en esas largas esperas antes de la muerte. Creo yo que la I Guerra Mundial se miraban menos estas cosas y como se trato de una guerra, para llamarlo de alguna manera, romántica, importaba un bledo el tema sanitario y logístico de la vida de los soldados los cuales vivían en unas condiciones lamentables entre barro, frio, muertos, enfermedades y sobre todo lamentos y sollozos.
Pero daba igual, la muerte por la patria estaba asumida y era honrosa, ya que el nacionalismo exacerbado estaba metido en la médula de la sociedad de aquellos años dando pie a vivir en esas condiciones que hoy es impensables en un ejército moderno. Hay una anécdota, que nos sitúa en el contexto de hasta donde estaban vacunados para sufrir y morir los soldados asumiendo que ese era su destino, que nos habla de un general francés dirigiéndose a los atrincherados antes de entrar en combate arengándoles más o menos con estas palabras: “en la primera oleada de ataque que salga de esta trinchera moriréis todos, en la segunda también, en la tercera todos también pereceréis, en la cuarta solo algunos de vosotros alcanzareis posiciones enemigas y en la quinta llegareis al objetivo. Según nos habla la historia todos asumieron su destino con total tranquilidad sabiendo que iban a una muerte segura sin tan siquiera una revuelta o rebelión entre la tropa contra los poderosos generales que les mandaban a una carnicería para mayor gloria de ellos.

Con este ejemplo se pone en valor la manipulación social a través de los medios con una única idea, el nacionalismo capitalista que  llevo a la muerte por cuestiones económicas a millones de personas mientras los poderosos desde sus lujosos clubes solo se preocupaban de sus beneficios.

Las guerras nunca han sido ni serán románticas, no existe el valor, solo existe el miedo a no morir y eso es lo que nos hace matar. No sé si esto les ha quedado claro. 

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