jueves, 13 de septiembre de 2012

DEIR EL-MEDINA


De Deir el-Medina podríamos decir que es el Alcorcón (Madrid) de la década de los 60 cuando se  llenó de extremeños que venía a currar a expansión industrial de la capital, pero en la época faraónica. Hay muchas diferencia, los egipcios venía obligados por el señor faraón y y huyendo del hambre y mis paisanos extremeños venían voluntariamente pero obligados también por el hambre y la falta de futuro allende el Duero.
Deir el-Medina es la versión antigua donde el capital (ese ser extraño, que no tiene rostro, no existe pero que nos jode y de qué manera) quiere llevarnos disfrazándolo de lugar bucólico y fantástico donde viviremos en el mejor de  los mundos posibles. Este lugar tan preciado por los arqueólogos se trataba del poblado donde vivían los currantes que construían las tumbas de los faraones en el maravilloso Valle de los Reyes. Era un lugar amurallado y protegido por la policía de entonces, no sabemos si para que no entraran los indeseables o para que los de dentro no se escaparan en noches de farra y volvieran en malas condiciones o que no decidieran no hacerlo.
Las casas eran unifamiliares, adosadas por todos los lados menos por delante ni por detrás, me imagino yo que sin presidente de la comunidad de vecinos o de alcalde y por lo tanto un quebradero de cabeza menos para el conjunto de sus habitantes. Los barrios estaban divididos por oficios; por un lado los albañiles, por otro los artesanos así no había problemas de disputas entre oficios, y a la entrada del recinto, que como hemos dicho antes, estaba amurallado, se encontraba la casa cuartel de la guardia civil del faraón  para que nadie entrara y así mantener el secreto sobre los recitos sagrados de las tumbas. En el exterior del recinto se encontraban la última morada de los trabajadores muertos que en nada se parecían a las de su “gerente faraónico”.
Si la CEOE se entera de lo que voy a decir lo aplica sin contemplaciones, ya que la semana para los trabajadores era de diez días, han  oído bien diez días, con dos jornadas al final de la semana para el descanso y la conciliación de la vida familiar y laboral, y poco mas ya que la vida marital para un obrero que estuviera acarreando piedras debería de ser harto difícil o por lo menos así lo veo si yo fuera el que hubiera estado allí todo el día empujando. A parte de los obreros, las casas, el cementerio y los caminos todo era de propiedad estatal, en nuestro caso de un desaprensivo banco, incluso hasta su cincel de bronce nos les pertenecía y no podía ser pasado de padres a hijos como el que se pasa un álbum de fotos familiares antiguas. En esta queja o mala costumbre de los obreros de todas las épocas de lloriquear por todo, de reclamar derechos y mejores condiciones de vida, y todo porque el  trabajo era durísimo debido al calor insoportable; pero como yo digo si el trabajo es duro, asqueroso, con bajo salario dignificará más a la persona puesto que los listos de todo esto siempre nos han contado que el trabajo dignifica al ser humano en uno de los cuentos jamás contados. Pero a pesar de eso el obrero egipcio gozaba de buen humor ya que en  tablillas de madera o de barro cocido hacían historietas o bien para reírse de los jefes que es lo lógico y habitual, y de su trabajo o bien para dársela a los niños para sus juegos. No existían ni las CCOO y UGT egipcias ni nada por el estilo, pero eso no les freno a la hora de montar un buen pollo por sus condiciones que fue inmediatamente reprimida cortando cabezas con los medios que los antidisturbios disponían en aquellos años, pienso yo que si hubieran tenido caramelos estos se los hubieran tirado, al igual que ahora, que les dan una porra pues porrazos te llevas.
No crean que yo sé de historia antigua, los datos los he sacado de la REVISTA DE HISTORIA DE  NATIONAL GEOGRAPHIC en español y me pareció tan interesante  este artículo en cuestión que se lo he querido contar  a mi manera por lo didáctico que resulta  a la hora de mostrarles que la historia se repite inexorablemente y que casualmente casi siempre nos perjudica para variar. 

2 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho.
    La historia casi siempre se repite, y este momento que nos ha tocado vivir es uno más, pero a ver si esta vez conseguimos que las cabezas que se corten no sean las de siempre...o sea, las nuestras.

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    1. Que te guste a tí,una de mis principales lectoras de ahora, es como se mi invitan a una mariscada (el marisco me gusta mucho por eso ir de boda nunca me ha importado gracias al langostino, al que le debo tanto)o lo fuegos artificiales como por ejemplo los de ayer en Brunete. Fíjate que no me quedé muy convencido de lo escrito y debería de haber dado una vuelta más, pero el tiempo pasa tan deprisa cuando me pongo a escribir y no me entero de lo que hay alrededor ni de las cosas que tengo que hacer.
      No es que quiera compararnos, que no quiero, pero la vida de un cerdo tiene la finalidad o de aparearse con otros individuos de distinto género de su especie, o de morir por el cuchillo del matarife de turno, y sacarles sus buenos réditos crematísticos en forma de lomos, jamones, morcillas y todo el catálogo industrial de cerdo. Pues así veo a los obreros cuando nos miran los matarifes de la CEOE o del gobierno.
      Gracias por los dos comentarios y ya sabes, sigue así que me vengo arriba y me crezco ante la dificultad.

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