martes, 8 de mayo de 2012

BANKIA


Don Rodrigo Rato se nos va otra vez  por la puerta de atrás cuando tiene que asumir responsabilidades siendo uno de los “trabajadores” españoles que más cobra, junto al ciudadano Juan Carlos,  uno por no asumirla y otro por no tenerla.
BANKIA en la que tengo mis paupérrimos ahorros está tocada, muy tocada pero no hundida ya que si esto fuera así casi diez millones de clientes estarían afectados por esta chapuza de destrucción masiva que fue la unión de cajas infestadas de activos tóxicos producto de los apoyos políticos para obras de dudosa rentabilidad tanto social como económica  y de altas comisiones repartidas entre tanto chorizo. A BANKIA no hay quien la quiera, pero una cosa está clara, o se la endosan al SANTANDER o se la colocan a BBVA para esa operación de saneamiento urgente y  que luego compensará el gobierno con alguna historia al banco que le corresponda.
Las Cajas de Ahorro es un  invento desde mi punto de vista maravilloso. Entidades sin ánimo de lucro, con una buena filosofía social de apoyo a proyectos solidarios y a iniciativas rurales que han tapado muchas carencias donde no llegaba la administración, pasaron en un momento de su historia a ser como bancos y a perder su espíritu de servicio  a la sociedad y a los ciudadanos. En esta nueva visión interesada de ver la función de las cajas se impuso la filosofía  de una nueva parcela del  poder político al que controlar copiando de sus mayores las corruptelas, los gastos sin fin de los consejeros de la entidad correspondiente en forma de VISA oro  y una excelente  empresa de colocación de amiguetes que como estómagos agradecidos tenían luego que pagar los peajes correspondientes.  Pero para mí todo ha sido una voladura controlada de la “empresa social” que era este modelo de gestión no sé si producto de las exigencias de las grandes firmas financieras que querían hincarle el diente a este suculento pastel o que era inaceptable para el sistema capitalista en sí  este ejemplo de funcionamiento al margen de beneficio puro y duro.
 Me acuerdo en todo esto la buena labor de las Cajas Rurales que lo mismo valían para darte un préstamo para comprarte unas vacas o un terreno o para llenarte de bancos públicos en la avenida principal de cualquier pueblo donde los ancianos del lugar pasaban largas horas de tertulia.
Eso se terminó, ya nadie pondrá ese banco que embellecía el pueblo o construirá ese parque donde los niños jugaban, ahora es tiempo de dar dividendos a sus accionistas y subir en bolsa, nada más. Quizás me este volviendo un nostálgico pero ente uno y otro me quedo con lo autentico lejos de la modernidad de los mercados y sus ritmos endiablados.  
En cuanto a BANKIA ningún miembro del gobierno y de ningún órgano regulador han salido a calmar nuestro nerviosismo y nos han dejado abandonados a nuestra suerte  que como buenos liberales  hacen siempre que los ciudadanos tienen un problema.
¿Para cuándo la banca pública? Ahora sería un buen momento.  

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