Que divas, que glamur, que estilazo
tienen todas las cantantes de ópera. Parece que están revestidas para la
gloria, para el mírame y no me toques que soy tan frágil como el cristal de
bohemia, pero con una voz tan potente que parece mentira que sean así.
No crean que no las soporto, todo lo
contrario, estas mujeres o a todas aquellas que están en el entorno de la
música clásica, me gustan de manera especial porque forman parte de algo que no
vemos todos los días en esos gustos refinados de una educación tan exquisita
que ralla la teatralidad. Son educadas desde la infancia en todo esto y la
disciplina de la formación que reciben, que debe de ser extremadamente exigente
porque aquí tienes que ser el mejor o nada, hacen de ellas rutilante estrellas
en muchos casos algo atormentadas.
Monserrat Martí es catalana de
nacimiento e hija de otra de las grandes del mundillo operístico mundial, Monserrat
Caballé. Es soprano en un escalón más bajo que la madre, pero se defienden que
dignidad encima del escenario. A diferencia de las profesionales del bel canto
de antaño, la nueva hornada cuida mucho más su salud y su estética y ya es
difícil ver a algunas de ellas con “sobrepeso”. Puede ser debido a las exigencias de las puertas en
escena actuales donde se cuida con especial cuidado cualquier mínimo detalle e
incluso la luz y el ambiente tienen su parte importante ya que forma parte fundamental para gozar de una
buena crítica.
Anímense, dejen de lado LOS CUARENTE
PRINCIPALES e introdúzcanse de lleno, poco a poco en este impresionante mundo
de la música clásica. Les aseguro que no se arrepentirán.

Gracias a una persona como tú me empezo a llamar la atención y cada vez me gusta mas.
ResponderSuprimirBueno pues si esto comentarios sin importancia en un blog he abierto esa puerta es que esto tiene su importancia.
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