Curioso cómo nos manipula el régimen español; cuando en Cuba un ciudadano libremente se
somete a la protesta de la huelga de hambre el imperio del mal propaga esta
noticia por todos los rincones del planeta. Tenemos que recordar que
efectivamente es un hecho voluntario que reviste cierta “rebeldía” pero como
ciudadano de tercera que soy lo que a mí me preocupa son los millones de seres
humanos que de manera forzosa se mueren de hambre por el mundo y que ocupan
escasa lineras en los medios.
Pero ¿está bien este tipo de protesta? Para mí no, ya
que me parece una chorrada de dimensiones esquizofrenica porque todo el mundo
sabe que las huelgas de hambre no persiguen el fin último de morir puesto que
se piensa que la petición va a ser aceptada; lo que ocurre es que se llega a
situaciones con respecto a la salud que son irreversibles y al final por esa
valentía jaleada por los medios, o por los que te rodean, llega a producirse desgraciadamente
el drama de la muerte de un ser humano.
Pero para eso deberemos tener un estado, el cual nos
debe de proteger hasta de nuestras propias decisiones si estas son
autodestructivas como por ejemplo este caso. Todo aquel ciudadano que pretenda
ponerse en huelga de hambre el estado, que para algo está, debe de cogerle
inmediatamente y meterle en el primer hospital que encuentre ya que la tontería
supina que nuestro cuerpo nos pertenece y hacemos con él lo que nos dé la gana
es inaceptable para el conjunto de la sociedad. Este estado debe de garantizar
la vida de sus ciudadanos, pese a quien
pese a no ser que esta vida ya no tenga solución y entonces estaríamos hablando
de otra cosa.
Con el último “disidente” muerto en huelga de hambre
para gloria del capitalismo (curioso eufemismo, el capitalismo mata a la mitad
de la población de hambre y le da lo mismo, y resulta que le preocupa un cubano
que voluntariamente muere de hambre) he oído rasgarse las vestiduras al nuevo
gobierno jaja del PP en defensa de la vida, pero recuerdo una de las últimas
acciones del carnicero de Juana Chaos antes de salir en libertad (que consistía
en esto mismo de lo que estoy hablando) este
partido que hoy nos gobierna, pedía que todo era una farsa, a pesar de haber
perdido muchos kilos y estar literalmente en los huesos, y que si se quería
morir de hambre que prácticamente se le dejara (ahora con los recortes todos
vamos a estar el huelga de hambre). Ya sabemos cómo defienden la vida los
peperos.
Aquí les dejo la contrainformación con respecto a los
dos últimos cubanos muertos en esta circunstancia y que resulta muy interesante para la manera de ver y
entender las cosas.
05.02.2021lunes 23 de enero de 2012Por Koldo Campos Sagaseta
El objetivo de una huelga de hambre no es morir en el intento. Morir puede ser la consecuencia pero nunca el objetivo. La razón de ser de una huelga de hambre es la denuncia, llamar la atención, concitar el interés de los medios, de la opinión pública, para convertir la crónica de un ayuno voluntario en una puntual denuncia.
El cubano Orlando Zapata, por ejemplo, murió hace dos años tras 85 días en huelga de hambre cuando, demasiado tarde, vino a descubrir que ya no había retorno para su prolongada dieta, pero durante más de dos meses Zapata fue noticia en todos los grandes medios de comunicación. Quien hasta entonces sólo fuera un común delincuente, ya encarcelado y reconvertido por sus asesores de imagen en preso político, en “disidente”, se hizo presente todos los días en los grandes medios de comunicación cediendo su nombre y su rostro a la denuncia que urdieran sus mentores contra el gobierno cubano: “Santidad intercede por Zapata”, “Trasladan a Zapata a otro hospital”, “Gobierno estadounidense demanda libertad de Zapata”, “Zapata cumple 25 días en huelga de hambre”, “Damas de blanco advierten que Zapata empeora”, “Mejora Zapata”, “Visitan a Zapata familiares”, “Zapata es alimentado a la fuerza”, Zapata ya lleva 50 días en huelga”, “Se agrava el estado de Zapata”, “Zapata se recupera”, “Europa exige a Cuba libere a Zapata y disidentes”, “Zapata podría morir”, “Gobierno español condena régimen castrista y clama por libertad de Zapata”, “Zapata vuelve a ingerir líquidos”, “Zapata insiste en que sean liberados los restantes presos”, “Se manifiestan en Miami por Zapata”… A ocho columnas, en primera página, a grandes titulares, Orlando Zapata abrió todos los informativos de los grandes medios durante los 85 días en que duró su huelga de hambre.
De Wilman Villar, cubano denunciado por violencia machista por su propia familia, y detenido, juzgado y condenado a 4 años por ese y algunos otros cargos, nada supimos durante los supuestos 50 días que pasó en huelga de hambre. Irrumpió en los medios, curiosamente, el mismo día en que murió. Su “huelga” de 50 días comenzó y terminó el mismo día. Ningún Estado, hasta su muerte por neumonía en un hospital cubano, se hizo eco de la denuncia que, en su nombre, urdieron sus socios, los mismos que le habían convencido de que sus posibilidades de evitar la cárcel dependían de convertir el infame delito de agredir a su mujer en el cívico derecho de exigir la democracia.
Ni el Papa ni ningún otro jefe de estado demandaron la libertad para Villar. Ninguno de los grandes medios de comunicación, a diferencia del caso Zapata, lo tuvo en sus titulares durante esos pretendidos 50 días de huelga. Ninguna orquestada manifestación frente a las autoridades cubanas se produjo hasta que se anunció la muerte de Villar… simplemente, porque no hubo huelga de hambre, ni preso de conciencia. En todo caso, un condenado por violencia machista que creyó iba a escapar inmune si, como Zapata, aceptaba ser investido como un pacífico demócrata injustamente encarcelado, y la repulsiva manipulación de los hechos a que se dedica la gusanera cubana con la cómplice cobertura de los grandes medios de comunicación. Sólo que, en esta ocasión, la trama estuvo mal urdida y el guión resultó muy deficiente.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
http://www.rebelion.org/noticias/opinion/2012/1/la-huelga-de-hambre-que-nunca-existio-143391

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