martes, 17 de enero de 2012

VACLAV HAVEL


Torpemente el otro día pedía ayuda a mi buen amigo CRONICAS HUNGARAS, sobre el ínclito VACLAV HAVEL pensando que este, y mira que yo sabía de estas cosas, era húngaro y que nos pusiera al día de sus andanzas por el mundo cuanto “tocó” el poder para mayor gloria de él, en la República Checa. Pero mira tú por dónde qué días después aparece en PUBLICO un artículo sobre el escrito por el inmejorable Vicenc Navarro diciéndonos las cosas como hay que contarlas caigan los mitos que caigan.
Cuando el “mundo libre” hace alarde de “héroes” los eleva a los altares, los enaltece, les dedica minutos de silencio, algo dentro de mí me dice que todo eso es una pantomima. Vaclav Havel fue un “libertador” pagado con dinero de la CIA para hacer el trabajo sucio de esta agencia y derribar el comunismo de los países del Este. De luchador de la libertad y todas esas cosas nada de nada, a pesar que nos lo vendan como un hermano mayor que todos quisiéramos  tener puesto que luego lo vimos apoyar genocidios repartido por el mundo de la mano de Estados Unidos de América.
Hice referencia, pero en lugar equivocado, sobre este nefasto personaje cuando escribí de cómo están ahora los países socialistas del Este de Europa veinte años después de haber caído el Averno, sobre lo bien que se lo montó en una de las primeras decisiones que tomó, que no fue otra que le devolvieran sus posesiones NACIONALIZADAS y para el pueblo, de sus antepasados los aristócratas así como una cantidad nada desdeñable el concepto de indemnización al igual que la partición de la antigua Checoslovaquia ente una zona rica, la checa, y la pobre, Eslovaquia que el apoyo.
Este domingo PÚBLICO ha regalado un bonito libro escrito por Vaclav Havel llamado “El poder de los sin poder” donde nos da lecciones de democracia, derechos humanos, libertad y todos esos cuentos que nos cuelan los amantes de todo lo contrario, el cual y sin el más mínimo sentimiento de culpabilidad lo voy a depositar en el contenedor del cartón para que se lo lleven los basureros. Sé que a muchos de ustedes no les va a gustar esa decisión, pero no se preocupen ya que este es el segundo libro con el que hago esto y no es habitual esta reacción en mí, el primero fue uno de PIO MOA que hablaba sobre la GUERRA CIVIL desde su óptica, que es la misma que la de un ciego. ¿Por qué lo hago? Pues facilísimo; estos libros no merecen ni guardarlos ya que son una patraña sensiblera para mentes fáciles de conquistar  y llenos de moralina que el que los escribe ni se la cree.
Aquí les dejo el artículo de Vicenc Navarro sobre las verdades del barquero de quien fue verdaderamente  este “amante de la libertad”:

 Vicenç Navarro
Catedrático de Políticas Públicas en la Universitat Pompeu Fabra
Ilustración de Mikel Jaso
La Guerra Fría entre el mundo capitalista occidental, liderado por el Gobierno de EEUU, y el bloque soviético continúa a pesar de que este último ha desaparecido. El esquema de “buenos” y “malos” continúa en la elaboración de la memoria, con la desaparición de los claroscuros que impregnaron aquel periodo. Un ejemplo de ello es la gran celebración en memoria de la figura de Václav Havel, que fue un oponente destacado del régimen comunista de Checoslovaquia antes de ser presidente de la nueva República Democrática que sucedió al régimen comunista, y, más tarde, presidente de la República Checa.
A raíz de su muerte, ha habido una gran movilización en los medios de mayor difusión y persuasión del mundo occidental, que lo han definido como un gran luchador por la libertad y “ejemplo para toda la humanidad” (tal como lo identificó uno de los mayores rotativos de España). Su liderazgo en la lucha contra la dictadura comunista en Checoslovaquia fue motivo de homenaje, tanto en su vida como en su muerte. El filósofo francés André Glucksmann lo presentó como un punto de referencia para el proyecto europeo que, según gran número de sus admiradores –desde Madelaine Albright, exsecretaria de Estado de EEUU, al propio Glucksmann–, debiera basarse en el concepto y práctica de libertad representado en la figura de Havel.
No tengo ninguna reserva en saludar a cualquier persona que haya luchado en contra de una dictadura, sea del signo que sea. Y quiero, además, aclarar que mi persona fue considerada non grata en la dictadura soviética (calificativo que también me otorgó el régimen de Pinochet). Pero me parece un error ignorar el significado muy sesgado que quiere darse al término libertad, tal como Havel lo interpretó y vivió. Basar Europa en tal entendimiento sería reproducir la Guerra Fría que hizo tanto daño a las clases populares europeas y de otros continentes. Se olvida con excesiva frecuencia que la Guerra Fría no fue sólo el conflicto entre el mundo capitalista occidental, liderado por EEUU, y la Unión Soviética, sino también la promoción del modelo económico-político estadounidense, identificado como el punto de referencia de aquellas fuerzas que deseaban la libertad.
Y es ahí, en la gran mayoría de homenajes que se han hecho a Václav Havel, donde se ha ignorado el papel activo que este jugó en la promoción sesgada del significado de libertad. En este coro de elogios y alabanzas se ignora que en su lucha como soldado en la Guerra Fría, Havel fue responsable de hechos y decisiones que cuestionan seriamente su imagen de luchador por la libertad. Su sumisión –casi docilidad– hacia el Gobierno estadounidense y su política exterior, explica su apoyo incondicional a la Guerra del Golfo, originada por el presidente Bush padre (que costó la vida de más de 100.000 personas civiles), a la invasión de Irak por el presidente Bush hijo, y su apoyo al bloqueo de EEUU a Cuba, sin expresar nunca ningún apoyo a los atropellos a la libertad que ocurrían en El Salvador, Colombia, Indonesia u otros regímenes dictatoriales o autoritarios próximos a Washington. El amor a la libertad de Václav Havel era muy selectivo, según las conveniencias del Departamento de Estado de EEUU. Y su supuesta oposición a las dictaduras perdió credibilidad cuando su Gobierno vendió armas a Filipinas, a Tailandia y al ejército liderado por el general Pinochet (ver Michael Parenti, Blackshirts and Reds, de donde extraigo gran parte de los datos de este artículo).
Fue un entusiasta del sistema económico vigente en EEUU, que podría definirse como un capitalismo sin guantes y sin frenos en el que el 42% de las personas que se están muriendo están preocupadas de cómo pagar sus facturas médicas. Su Gobierno privatizó la gran mayoría de propiedades y servicios públicos (desde la red pública de escuelas de infancia a los centros de salud), vendiendo grandes empresas públicas y explotaciones agrícolas en términos muy favorables a inversores extranjeros. Gran parte de la infraestructura del país pasó a ser propiedad de empresas extranjeras. Restauró la propiedad de grandes fortunas y haciendas que habían pertenecido hasta 1928 a la aristocracia (del imperio austrohúngaro) y a las grandes familias, siendo su propia familia una de las beneficiarias de tal restitución.
Su hostilidad hacia el comunismo explica que prohibiese el Partido Comunista en su país, condenando a ocho años de cárcel a cualquier persona que defendiera el comunismo, medida que fue aplaudida en España, donde remanentes de la dictadura anterior tienen todavía gran control sobre el aparato del Estado español. En 1995 aprobó una ley que prohibía que toda persona que hubiera pertenecido al Partido Comunista o mostrara simpatías por el régimen anterior fuera empleada por el Estado, medida también aplaudida por los conservadores españoles, muchos de los cuales trabajan en el Estado ocupando posiciones de gran responsabilidad y que pertenecieron al Movimiento Nacional en el periodo predemocrático, y que incluso hoy expresan simpatía por lo que llaman “el régimen anterior”.
No tengo ninguna simpatía por los regímenes dictatoriales existentes en el bloque soviético. Mis libros críticos de la Unión Soviética fueron prohibidos en aquel país cuando existía. Pero me parece un error catalogar a todos aquellos que lucharon para alcanzar el fin de aquel sistema dictatorial como defensores de la libertad y de los derechos humanos. Václav Havel no fue uno de ellos. Y hacer de su entendimiento de libertad el eje del proyecto europeo es querer satelizar Europa como un poder dependiente del Gobierno de EEUU. Sería de desear que Europa desarrollara su propia identidad, basando su concepto de libertad en la solidaridad y bienestar social que estos días, por cierto, estamos perdiendo.
09/01/2012

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