Estamos en las rebajas de enero desde
hace unos años en prácticamente todos los campos, ¿en todos? en todos no, hay
en algunos donde no se ha metido la tijera y en por lo que yo sé estos son
fundamentalment: uno, los privilegios de los cargos políticos que andan
chupando del frasco del dinero público y que los tíos no ha bajado su tren de
vida y el otro es la iglesia que la única crisis que tienen son las de la
vocaciones porque la cantidad de dinero que recibe de las administraciones
sigue también intacto. A Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar
no sea que…
Pero la bajada de dinero a la Iglesia
es algo que a mí me tiene descolocado por alguna que otra razón. ¿Es bueno
bajar la asignación a la Iglesia en momento de crisis? Yo creo que no, como no
es bueno bajar las asignaciones de las políticas sociales en los momentos que
millones de personas lo están pasando mal. No hablo de que si la Iglesia debería
de recibir asignación por parte del Estado, estoy hablando de otra cosa.
Por la dejadez del estado, o porque los
que deciden no creen en ellas, muchas de las parcelas que este debería de
cubrir no las cubre, pero la realidad, la triste realidad, pese a quien pese, y fastidie a quien fastidie
es que la Iglesia como tal, soporta también gran parte de las acciones sociales
que quedan al margen del Estado, sobre todo las mas por llamarlas de alguna
manera las “desagradables”. Sin la Iglesia millones de personas quedarían
abandonadas a su suerte. ¿El dinero que maneja está bien gestionado y
fiscalizado por el Estado? Pues no lo sabemos y es precisamente aquí donde deberíamos
hacer hincapié desde sectores que ponemos muchas veces a la Iglesia en entredicho.
¿Es adecuada las acciones que realiza
por la cantidad de dinero que recibe? Pues también lo desconocemos. Pero lo que
es palpable es que por ejemplo CARITAS realiza diariamente una función social
insustituible dando asistencia a familias mediante acciones como pude ser
repartir ropa, pagar recibos de luz o de agua a familias con cero ingresos
económicos, o apoyo sincero a seres humanos que necesitan que en su desesperación
que alguien les escuche y les de calor. Para mí esto es maravilloso y en estos
momentos cerrar este grifo puede ser una catástrofe. Pero hay más, porque
tenemos a religiosas que cuidan enfermos sin solución o acompañando a ancianos
que se encuentran solos y asistiendo a comedores sociales. ¿Ustedes se imaginan
que la Cruz Roja se quedara sin la aportación que recibe del estado? También considero
que sería un desastre.
Que quede claro que soy de los que
piensa que el Estado como tal, es el que debe de llevar como principal actor,
el peso de la política solidaria ya que no es de recibo que asociaciones
privadas se encarguen de lo que el estado no quiere hacer por eso a quien se lo
debemos exigir es precisamente a él y no a aquellas organizaciones que las
hacen por propia voluntad.
18.01.2012

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