jueves, 15 de diciembre de 2011

MI NOSTALGIA FRANQUISTA



 Hace algún tiempo ya, visite el Valle de los Caídos en plan turista. Ese día no había mucha gente, solo una mujer con peineta en riguroso luto militarizado caminaba con su bastón en dirección al cabecero del crucero de la basílica y otra mucha gente anónima medio temerosa de ser descubierta en semejante lugar. Los operarios habituales de Patrimonio Nacional se afanaban por tener todo ordenado y limpio, como todos los días que la ocupación del templo lo permitía. Yo inicié mi recorrido entre la imponerte puerta metálica que “protege de los malos espíritus e ideologías extranjeras “este sacro-santo lugar. Caminando entre ángeles custodios que te hacen sentirte temeroso de Dios y una representación pétrea de la Virgen de África me aproximé a la última bancada pero he aquí mi mala suerte que me escurrí ya que el pavimento pulido durante décadas estaba completamente húmedo y no percibí que típico cartel amarillo con el pictograma de “precaución” El golpe retumbó como un eco interminable en las frías paredes del lugar y sobrecogió a los pocos “transeúntes” que allí se encontraban.
Un dolor seco me hizo ver las estrellas y entre en una especie de sueño ante el desmallo producido por la sacudida que recibió  mi cráneo en una zona algo peligrosa empecé como a ver un documental de NODO sin quererlo. Era yo el protagonista y me hallaba en medio de mucha gente de uniforme,  yo lucía como un general una boina de color rojo, una camisa azul, unos pantalones bombachos y sobre uno de mis bolsillos tenia bordada dos flechas plateadas de jefe de centuria, a la que yo supuestamente dirigía con esmero legionario. Hoy era   San José Obrero y estábamos en un escenario magistral en una fecha mítica del calendario nacional-sindicalista; era Uno de Mayo en el lugar el  enorme del Estadio Santiago Bernabéu. Sudaba porque no tenía ni idea de la educación paramilitar que aquellos chicos habían recibido en los diversos campamentos del Frente de Juventudes, encontrándome en medio de una selva sin saber quehacer ni dónde meterme.
En ese preciso momento volví en mí. Se hizo la luz al final del túnel no sé si producto de mi “castigo” o de los abanicazos que me endosaba la viuda enlutada condecorada con una especie de galleta con los colores patrios y en el centro una chapita esmaltada del yugo y las flechas típicas de haber, tal vez, pertenecido a la Sección Femenina de Pilar Primo de Rivera.
Me puse en píe no sin cierto mareo  pero con una dignidad a prueba de bombas, di las gracias amablemente a la viuda sin perder de vista a su “condecoración”, a los visitantes y trabajadores que se preocuparon de mi estado de salud, quizás alguno de ellos no querían perder a uno de los suyos.
Mi primigenia idea a la hora de visitar el mausoleo era ver la grandiosa obra que hicieron mis compatriotas presos republicanos, por lo tanto una visita crítica, pero seguramente me sentí abducido por algo o por alguien castigándome y trasladándome a épocas gloriosas e imperiales para entender en el contexto adecuado muchas de las cosas que tenía intención de ver. A pesar que este paréntesis en mi existencia pudiera sensibilizarme y conducirme a cierta nostalgia, note inmediatamente  que mi corazón seguía latiendo a la izquierda y que las preguntas, siempre las mismas, sobre, ¿Cómo pude ser que todavía ensalcemos a un tirano y a un genocida manteniéndole su mausoleo?¿Hasta cuándo tendremos que soportar que la iglesia monte guardia solemne a una persona que despreciaba la vida de los que no pensaban como él?¿Hasta cuándo permitiremos que los asesinados por Franco descansen con su verdugo?, las cuales se repetían una y otra vez en mi cabeza todavía aturdida de mi envestida al lugar donde los fieles reciben la palabra de Dios.
NOTA: Todoparecidoconlarealidadespuracoincidencia.Todoslospersonajequeaquiaparecensonficticiosasicomolassituacionesaquiexpuestas.


2 comentarios:

  1. Esta usted como una cabra pero me gusta como escribe.

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  2. Es esa locura crativa que todo ser humano de una manera o de otra, porta, pero que a mi me sale de forma espontanea y alguna que otra vez peligrosa.

    Gracias por su comentario que me llena el ego.

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