domingo, 23 de octubre de 2011

HOMENAJE A LAURO OLMO




Por una conjunción planetaria-laboral y por una serie de carambolas en este terreno, pude asistir al homenaje a LAURO OLMO que se organizo en el Ateneo de Madrid, lo cual agradecí puesto que descarté la posibilidad de presentarme a este evento con un disgusto tremendo por mí parte.  Y me vino bien este paréntesis de la política ya que cuanto entras en la dinámica de analizar la actualidad te metes  en un amodorramiento hipnótico o en un bucle sin fin perdiéndote estas pausas de la vida que son aledañas a lo social frenando en seco para recapitular y no dejarnos a nadie a tras, y no olvidándonos de personas importantes con sus aportaciones desde diversos campos a la emancipación humana.
Camino del Ateneo de Madrid, cercano al Congreso de los Diputados me di cuenta de un contraste que me llamó poderosamente la atención y es que el Congreso en una calle señorial de los madriles, es donde reside el embuste de la soberanía nacional puesto que allí lo único que se defiende son los privilegios de los poderosos olvidándose de ese pueblo que dicen representar y al otro lado el Ateneo de Madrid que sin gozar de ese boato, ni de ese supuesto “prestigio” se defiende la cultura y la ciencia para todos los ciudadanos desde la libertad Por lo tanto empezamos bien una tarde del otoño madrileño que en sus inicios prometía.
Y así fue. No me defraudo en nada acercarme a este personaje importantísimo de las letras españolas como es LAURO OLMO, desconocido para mí, pero que según iba caminando el reportaje audiovisual allí emitido era como si le conociera de toda la vida, sintiéndome atrapado de lo que mis retinas estaban contemplando sorprendidas. Todo empezó con una presentación leída por su hijo, Luis Olmo (curioso el destino –en el que creo- que me hacen venirme a un pueblo concreto de Madrid, asignarme aleatoriamente un médico de cabecera y que este sea precisamente Luis, con el cual conecté enseguida) la que me hirió las fibras sensibles que tengo en mi interior y que ya no se repondrían ni con una escayola en toda la jornada. Luis de forma decidida desgranó la vida de sus padres desde el punto de vista literario y social, de los avatares de su difícil vida durante el franquismo y el olvido de su valía en democracia (aquí otra prueba más del timo de la Transición Española y la traición del Partido Comunista de España de la mano de Carrillo el cual visionando el futuro de una vida sin estrecheces, se olvido de la exigencia de justicia contra los asesinos, los lauros olmos olvidados y de los asesinado en las cunetas) otro guijarro más en el camino de esta democracia vigilada nacida dentro de la Dirección General de Seguridad y del Tribunal de Orden Público, y que hoy estamos sufriendo sus consecuencias.   LAURO OLMO fue un paria de la tierra hasta el final de sus días, un hombre bueno, un hombre solidario nacido del pueblo y para el pueblo, nuestro Beltrolt Brecht que si las cosas se hubieran hecho decentemente a la muerte del genocida, sería sin duda alguna el director del “Madriliner Esemble” donde su teatro real y social, donde su obra, hubiera recibido su justo reconocimiento. Pero LAURO no fue solo eso, dramaturgo, también fue un luchador en lo social protagonizando la pelea por la dignidad del barrio madrileño de “Pozas” donde aguantó como el pueblo galo de Asterix y Obelix contra los romanos especuladores que ya asomaban la cabeza en este Madrid (y que hace escasos años han llegado a su techo especulativo de la mano del PP) donde resistió hasta que la policía, secreta y uniformada, le echaron a él, su mujer y sus dos hijos, rodeados de grúas camiones y hormigoneras, pero con una dignidad que dejo asombrados a los allí presentes. He de reconocerles que en ese momento, en ese preciso momento de verlos caminar a los cuatro, me emocione integrándome en su historia. Pero no solo LAURO fue el importante, su mujer Pilar Enciso, sobrina del teniente coronel del ejército republicano, al mando de una división en la importante Batalla de Brunete, José María Enciso, fue la portadora del ADN de la sensibilidad social que transmitió a toda la familia y la cohesionó a todos en los momentos difíciles. Ella también escribía teatro y cuentos para niños, fundando el “Teatro infantil popular”.
Para los que somos de infantería como puedo ser yo, personas anónimas que nos dedicamos a la lucha social desde nuestro modesto puesto, necesitamos el recuerdo, necesitamos la existencia de estos personajes excepcionales para que nunca se nos olvide de dónde venimos y donde queremos llegar de forma colectiva. Necesitamos que nunca se nos olviden y que sean recordados desde el cariño y la admiración de los que formamos parte del presente, como el mejor homenaje para su legado.
Ahora entiendo como Luis Olmo es una buena persona con un único defecto, que es mi médico, y eso que siempre he defendido a estos ángeles que salvan nuestras vidas (y que tenían que se los mejor pagados, más incluso que el propio rey ya que este sí que no hace nada de nada) pero que me saca de “quicio” cuando hace cosas de eso, de médicos,  a pesar que lo hace por mí, pero incluso con esta gran falta casi imperdonable para mí es una persona que aprecio sinceramente y sé que por la misma y extraña conjunción planetaria del principio, presiento que es el inicio de una gran amistad  a la cual acojo con cariño y humildad.

“Salí tranquilo, en paz con la historia, por las calles de Madrid bajo las estrellas de este otoño que nos acaricia levemente. Las farolas con su luz anaranjada inundaban el bullicio alegre de sus ocupantes que asistían cada uno con sus prisas y sus ilusiones a sus cosas de manera anónima. Yo me sentían  bien, muy bien.”

LAURO OLMO, fue el creador de la importante obra de teatro “La camisa” obra,  que refleja la crítica situación social en la España del momento, a través de la vida de una familia de extracción humilde, integrada por el matrimonio que forman Juan y Lola, inmigrantes en Madrid, sus hijos Lolita y Agustinillo y la abuela, todos hacinados en una chabola. Pese a su camisa nueva, Juan no logra conseguir un trabajo y se plantea la marcha de Lola a tierras con mejores oportunidades. Con esa perspectiva se abordan asuntos como la marginalidad, el paro y el alcoholismo. (wikipedia)

6 comentarios:

  1. Esa conjunción planetaria-laboral significa que te escapaste del curro por la face? como se entere el gerente

    Robespierre

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  2. Por la face no, porque hago mas horas que un reloj tal vez y me las pagan con cromos del coyote. No hay trampa ni carton en todo eso amigo.

    lecorbusier

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  3. Para otra vez, si necesitas un justificante me lo pides y te dejas de conjunciones apocalípticas.

    Robespierre

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  4. El justificante me lo da la fuerza de la razon.

    lecorbusier

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  5. Más de cuatro millones de españoles están cargados de razón y están en el paro, como sigas escaqueandote te vas a sumar a ellos

    Robespierre

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  6. Ya saben lo que tiene que hacer eso cuatro millones largos de parados. Yo cuando deje de trabajar no ire al paro, ire a la carcel.

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