martes, 6 de septiembre de 2011

MURO DE BERLIN, LA IZQUIERDA Y CAPITALISMO

Menuda manera de matar tres pájaros de un tiro, Muro de Berlín, la izquierda y capitalismo, me sirve para explicarme a unos razonamientos que he llegado yo solo sin que nadie me eche una mano o me pase un mísero botijo para beber agua.
Mi cabeza no para, siempre le estoy dando vueltas a las cosas, y últimamente he leído creo que en La Vanguardia algo sobre el Muro de Berlín y todos esos adornos o daños colaterales que suelen acompañar a estos artículos con total falta de objetividad obligándome hoy a aunar estas tres temas que encabezan mi post de manera militante.
Todos saben que el Muro de Berlín lo derrumbaron y con eso cambio en mundo a peor, todos estamos sufriendo las consecuencias, y con él también terminaron en la escombrera los derechos socio-laborales de los trabajadores y de la sociedad en su conjunto. Lo peor de todo esto es qué no vislumbro el límite del ataque a nuestros derechos y en eso, la izquierda (lo que todos conocemos como izquierda, que no es el PSOE) no nos ofrece discursos claros emancipatorios para todos nosotros.
Recuerdo aquellos años de “la caída” a la izquierda sacudiéndose el polvo de todo aquello y renegando de su pasado socialista. El estado de bienestar del socialismo real, que existía y estaba a años luz del que conocemos en la “Europa libre” fue olvidado por los nuestros y como si la teoría de los vasos comunicantes se tratara, a la vez que no miramos para atrás, “compramos” un discurso que no era el nuestro (capitalismo con rostro humano) situándonos ideológicamente en la “socialdemocracia clásica” a toda velocidad y borrando de nuestro currículo cualquier relación con aquellas conquistas sociales. Creo que no hubiera sido difícil por nuestra parte, conocer como se estructuraba la sociedad en los países del Este de Europa y sobre todo, la política social inmensa que se puso en ese tablero con grandes esfuerzos financieros. Defender, las “casas cuna” para el 100 por 100 de los niños, la política juvenil con miles de residencias de estudiantes gratuitas, la vivienda estatal, la planificación económica, por poner un ejemplo no hubiera empañado nuestro discurso de mayor democracia, partidos políticos, más derechos sociales, pero todo ello dentro del socialismo y sin tocar todos y cada uno de los derechos sociales de los trabajadores.

Si ustedes analizan a la izquierda actual sabrá de lo que hablo puesto que vemos que no aporta discursos diferenciadores del resto de la socialdemocracia encontrándonos muy cómodos con sus las políticas, como botes de humo, que ponen en práctica, y así nos va.
Mientras esto ocurría por la izquierda los partidos socialdemócratas de toda la vida y el capitalismo financiero, se frotaba las manos de ese gran mercado, de esa masa de mano de obra barata que se abría para el resto de Europa, muy cualificada. Ese gran mercado que como hemos dicho antes se abrió, y fue la consecuencia directa de varias cosas para mí importantes; una de ellas ha sido los años de esplendor capitalista que hemos tenido estos años atrás (esto hasta un tonto lo sabría) al abrirse el mercado capitalista a una ciudadanía ansiosa de comprar, de poseer, de disfrutar lo mismo que el resto de la ciudadanía europea. Esa expansión nos permitió crecer hasta unos límites que yo creo que se contabilizaron hasta claro está, su saturación. Para ser claro y quizás duros, compramos empresas importantes con otra filosofía y otra mentalidad distinta a la avaricia capitalista, a precio de saldo, en un mercado virgen, en una sociedad muy bien organizada y disciplinada laboralmente hablando, para después arruinarlos y llevarlo a la pobreza y al exilio impresionante al que hemos sometido a sus ciudadanos. En todo esto los partidos socialdemócratas entusiastas ellos en el pasado de este cambio de un modelo por otro, con tu discurso “libertario” entro en estos países donde quería un izquierda moderada, como un elefante en una cacharrería financiados por las grandes multinacionales y haciendo crecer al Partido Socialista Europeo de forma importante, siendo utilizado por quien les financiaran como caballo de Troya para el desmontaje de todos los derecho sociales y la forma filosófica de entender la sociedad.
Pero hasta aquí hemos llegado, ya no se ha podido estirar más la goma y todo aquello ha valido para llegar donde hemos llegado ahora. Ya no quedan mercados como aquellos donde desembarcar nuestras falsas necesidades. Ya no quedan casi países comunistas donde intervenir económicamente ya que Cuba es muy pequeña y China es muy grande con un mercado controlado pero abierto. Ahora los beneficios deben de venir del ahorro del gasto en la mano de obra, de recortar más, de entrar en los servicios públicos empobreciéndonos a todos y bajando la intensidad de la democracia poniéndola al servicio de los poderosos.
Ahora a la izquierda los toca desempolvar lo viejos textos de rabiosa actualidad, contárnoslo a los trabajadores y situándonos en un discurso claro y conciso que los ciudadanos entiendan, sino ya saben lo que nos queda, la barbarie.
Perdónenme por este ataque místico izquierdoso que me ha dado, pero merecía la pena, por lo menos para mi salud.

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