viernes, 17 de junio de 2011

ARENGANDO A LAS TROPAS PROLETARIAS

Este soy yo, en pleno acto de heroismo antes de enfrentarme al enemigo. hablando a mis hombres.

No me gusta mucho hablar sobre lo que hago y dejo de hacer, pero hoy les quiero traer el discurso que les lanzo desde la página web de mi sección sindical a las tropas proletarias de la mismas analizando la cuestión coyuntural (he puesto esta palabra porque queda de fábula) del estado en general y de mí empresa en particular. No me lo tengan en cuenta ya que no tenía nada interesante que traerles hoy aquí, bueno si, pero no me apetecía que soy humano como ustedes y hay días que uno esta hasta el gorro. Aquí les dejo el panfleto:

Estimados compañeros como sabéis, nosotros los trabajadores de la EMS, tenemos una relación amor-odio (odio sin amor directamente) con SAGARDOY ABOGADOS, ya los derechos conquistados por todos nosotros durante años nos los quieren arrancar de cuajo en ese convenio-trampa que nos desean vender como bueno, aprovechando estos tiempos de crisis e instalándose en ese dicho tan castellano de; “y ya que el Pisuerga pasa por Valladolid..” para hacernos la gran puñeta a todos.
Pues bien ojeando la prensa económica, porque de todo tenemos que leer, me encuentro en la última página del diario económico EXPANSIÓN a un tal Juan Antonio Sagardoy Bengoechea Catedrático de Derecho del Trabajo y Presidente Honorario de Sagardoy Abogados, como no podía ser de otra manera (me resulta raro que sea Catedrático del Derecho del Trabajo cuando debería de ser al No-Trabajo, por lo del despido libre y esas cosas) nos cuenta con respecto a la reforma de la negociación colectiva lo siguiente: “Y esta reforma, referente a la negociación colectiva, no es una excepción. Aunque señala un camino correcto, es muy probable que peque de insuficiente, lo que en otras circunstancias podría ser más o menos admisible, pero lo que procede es una decidida cirugía (por emplear una metáfora que me he visto obligado a utilizar más de una vez en los últimos tiempos) sugiriendo, cuanto menos, medidas coyunturales de emergencia, una legislación de crisis, que pudiera ser reconsiderada cuando las aguas volvieran a su cauce (¡que ojalá vuelvan!)”
La cosa sigue pero hemos destacado lo que a mí me llama la atención en todo esto. Cuando habla de cirugía “que se ha visto obligado a utilizar en los últimos tiempos” se referirá a aconsejar a las empresas que solicitan sus servicios, como puede ser la nuestra, despedir a cascoporro (para esto no hace falta ser catedrático), cosa por cierto que es legal porque todos debemos ser conscientes del sistema en el que vivimos, pero de una inmoralidad absoluta, ya que para nosotros los que nos dedicamos a la defensa de los derechos de los trabajadores, esto es un gran acto de violencia contra nosotros los seres humanos incluso mucha más que los “antisistema” que no dejaron entrar a sus orondas señorías en Parlamento de Cataluña.
Pero lo que me llama poderosamente la atención es que utilizan el mismo lenguaje edulcorado para aprobar el convenio-trampa de nuestra empresa por nosotros los trabajadores con parrafadas como esta: “sugiriendo cuanto menos, medidas coyunturales de emergencia, una legislación de crisis, que pudiera ser reconsiderada cuando las aguas volviesen a su cauce”. O sea que ahora nosotros los que no hemos provocado la crisis y que nuestros sueldos han sido muy normalitos debemos de aceptar que como estamos en una situación de crisis, recortar nuestros derechos para después cuando todo pase, volver a la situación anterior. Habría que ser muy tonto para creerse semejante “blasfemia” contra la inteligencia por muchas razones. La primera es que cuando vivíamos en una orgia indecente de beneficios empresariales y nuestra economía era la más eficiente y competitiva del mundo mundial existían en España ¡dos millones de parados! y seres humanos, ciudadanos de esta Comunidad Autónoma tan competitiva o más que el resto, salían por las noches a recoger los productos caducados que los grandes centros comerciales arrojaban a la basura para poder comer algo decente alguna que otra noche (digo decente pero no deja de ser comida podrida). Y dos, este dato es muy importante, cuando las empresas españolas tenían tasas de beneficios empresariales del ¡75 por ciento! sobre los beneficios anteriores, el poder adquisitivo de los que realmente levantamos este país (los trabajadores por si había alguna duda) bajó cuatro puntos (no pasaba nada los bancos nos daban crédito barato para poder adquirir productos de primer necesidad como que nuestro hijo diera clases de hípica o la necesidad de pasar unas preciosas vacaciones en la Islas Fiji pagadas en cómodos 12 plazos).
Con esto quiero deciros que vivimos en una gran mentira (podrida-otra vez- como diría mi hijo) y lo que pretenden es que compremos un producto ya caducado de “cuando las cosas vayan mejor” para endosarnos unas normas laborales en el presente inaceptables si lo que pretendemos es llevar una vida digna y con algún que otro derecho.
Ahora extrapolando todo lo dicho, y por las pequeñas referencias que os he dejado entrever en este artículo ¿A qué os suena a todos de algo lo que pretenden este súper catedrático en relación con nuestro convenio? A mi desde luego que sí y es que no hay como tener abogados enfrente que juegan en Champions League, por cierto ¿tanto miedo nos tenía la empresa como para ponernos estos Miura? Yo no sé si miedo u otra cosa, todo con el tiempo se sabrá estoy seguro de ello.

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