domingo, 10 de abril de 2011

¡QUE MARAVILLA LA TECNOLOGIA!

FOTOGRAFIA DE EL PAIS, donde se ve al bueno de Enrique con su invento

El mundo avanza que es un primor, cuando consigo entender algo con mis cortas entendederas van los tíos estos de MICROSOFT y me varían alguna historia y vuelta a enfadarme con mis “dispositivos” que me predisponen a un ataque de furia incontrolada contra mis otros dispositivos como la tostadora, la TERMOMIX o el exprimidor ya que estos son más como yo, menos inteligentes que mi ordenador.
Pero la tecnología a parte de fastidiarme personalmente y de fastidiarnos a todos de manera generalizada avanza pero solo en un paso que es; el control exhaustivo de los obreros y su producción especializada, dirigida a una mayor productividad con la menor pérdida de tiempo, aderezado con un ingrediente esencial, un sueldo de esclavo. Nada más, ese es su fin y la financiación de los proyectos va dirigida fundamentalmente para este cometido.
Mi buen amigo Enrique Zudaire (que lo pusieron mal en el periódico), un fenómeno en esto de las nuevas tecnología dedicadas a la seguridad del mundo del automóvil ha inventado, según publicaba ayer el diario El País, un dispositivo que controla a los taxistas a sueldo, para que no pacten carreras sin bajar la bandera y quedarse con las perras, para paliar digo yo, los bajos salarios del sector con esta pequeña ayudita a las economías familiares. Me alegro por él ya que es una persona maravillosa y un trabajador incansable e inagotable pero le animo desde aquí que siga investigando e invente dispositivos por GPS o una sartén con teflón, esto me da igual, para detectar a los chorizos multimillonarios que evaden impuestos o a empresarios que tienen caja “B”, no hacen contrato a sus trabajadores o pagan menos de lo pactado en el convenio colectivo correspondiente de salario, o despiden a embarazadas para que de alguna manera salte un chivato en donde sea y le metan o en la cárcel o una sanción para que no se le olvide que esas cosas no se hacen, ¡capullo!. Estoy convencido que el buenazo de Enrique me construirá ese instrumento para donárselo a las centrales sindicales y perseguir al sinvergüenza de turno. Si esto lo consigue le propondremos para el Nobel del amor proletario que se podría crear para estos fines.
Este comentario me lleva a una reflexión muy interesante. Cuando un obrero comete un acto de este tipo se le denomina con una palabra tan dura como fraude, en forma de diana y presta a ser disparada por la justicia ciega. Si lo comete un político es corrupción siendo una denominación de más de andar por casa y revestida de cierta simpatía ya que si todos nosotros pudiéramos haríamos lo mismo. Pero si lo comete un empresario la denominación es “economía sumergida”, palabra muy suave que esté directamente relacionada con la cuestión económica, la productividad y que está también directamente ligada al empresariado español. Tanto es así que forma parte de la estadística sabiendo que porcentaje de PID se dedica a eso y que gracias a ella las empresas se mantienen al margen del fisco atesorando mayores beneficios. La lengua española es muy rica, pero también es muy simple ya que, qué necesidad tenemos de inventar tantas denominaciones para lo mismo, cuando uno mete la mano o chulea al Ministerio de Economía y Hacienda solo se trata simple y llanamente de un robo, un puro y claro robo.

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