domingo, 3 de abril de 2011

LA VENTANA INDISCRETA


Me quito el sombrero ante el pedazo de película de Hitchcock que vi ayer por primera vez y que no es para menos después de observar los planos, todos ellos sencillos, con los que se movía la cámara a la hora de contarnos este maravilloso film. Se rodó en 1954 e interpretada por James Stewart y Grace Kelly y no muchos actores secundarios. Trata de cómo un ser humano, postrado en una silla de ruedas por un accidente y al que solo le queda una semana antes de que le quiten una escayola de una de sus piernas, se entretiene observando cómo transcurre la vida cotidiana de sus vecinos hasta que un hecho inesperado rompe la monotonía habitual de la vida del mirón. Casualmente este es un observador profesional ya que trabaja para un medio de comunicación (concretamente una revista) como fotógrafo recorriéndose todo el mundo observando la vida a través de una cámara (luego nos damos cuenta que con sus vecinos hace lo mismo, pero no los fotografía). Lo que en un principio parece una excentricidad a los ojos de su novia y de su enfermera se convierte en una obsesión para este maravilloso trío. La situación geográfica de la película se desenvuelve en una especie de patio interior con una pequeña abertura al exterior de la calle (en ella se encuentra otra realidad distinta) donde los personajes que intervienen muestran su monotonía, al igual que nosotros, y los sueños de algunos de ellos. Esa pequeña abertura es otra ventana al mundo que se abre, que el protagonista no controla y que desprecia pero que después tiene su importancia ya que, al igual que en un guiñol, los personajes que van apareciendo por las necesidades del momento empiezan a ser conocidos y manipulados por el fotógrafo para sus fines. Es verano y los sonidos acompañan a esta estación estival, desde alegría hasta la tormenta.
En este attrezzo matemático formado por edificios y personas, este contexto formidable construido por el director, aparecen los personajes como si fueran peces en una pecera. Tenemos un viajante en el cual se centra parte de la historia, una bailaría con ganas de triunfar, un perro que suben y bajan desde un descansillo de una salida de incendios desde un segundo o tercer piso con un cesta (que al final muere y es inmediatamente sustituido por otro, al igual que el amor de la dueña), unos recién casados que no paran de disfrutar de la emoción de las primeras semanas pero todo velado por una cortina dejando todo a nuestra imaginación, una mujer deseosa de un hombre que cena ella sola pero fingiendo que alguien la acompaña pero en su imaginación o en sus deseos, una escultora que no sé como encajarla en las distintas saturaciones, la enfermera que se convierte en la voz de su conciencia pero que al final cede a la “locura” del fotógrafo y el amor imposible de Grace Kelly siempre preciosa como sacada de un comic con sus labios de un carmín intenso y deslumbrante que al final gracias a la historia encuentra ese nexo de unión que su relación necesita.
La película transita desde la aparente locura del protagonista y las horas aciagas que pierde sin poder hacer nada, criticado por las dos mujeres que a uno y otro lado le reprimen su actitud pueril de mirar a los demás, a ganárselas para su causa creándolas la necesidad de saber y conocer que es lo que está ocurriendo en esa tranquilo y apacible patio de vecinos siendo al final las que participan activamente en su solución. Ante este cinematógrafo real que se abre ante los ojos del protagonista transcurren historias independientes que él conoce pero que al final, no como ocurre en muchas otras ocasiones en el mundo del cine, no confluyen en nada siendo simplemente adornos que maquilla la historia principal embelleciendo esta obra maestra. Uno de los momentos de mayor tensión es cuando el mirón es descubierto probando su propia medicina pasando de ser anónimo y perdiendo su posición privilegiada desde esta atalaya imaginaria que altivamente el controla pero que al final deja de interesarle cuando a la madeja se le quitan todos sus nudos.
Me quedo con muchas cosas, pero lo que más me ha gustado es el permanente bullicio del vecindario que se cuela en el sonido haciendo que seamos participes de lo que estamos viendo, y la música que suena o bien de la bailarina que ensaya sus pasos o bien de el músico que también ensaya sus partituras justificando la presencia de estos dos personajes complementarios pero muy necesarios a la hora de enriquecer el este contexto que me recordaba a las viejas películas sobre Italia y de directores italianos que tan bien reflejaban la personalidad y la alegría de sus pueblos y ciudades ocupados permanentemente por el “populacho” en franca algarabía.
Si ustedes no la han visto no podrán decir que lo saben todo de la historia del cine y su ranking particular sobre gusto cinematográficos no tendrán nada de valor ya que siempre habrá un antes y un después de ser los “mirones en tercera persona” de LA VENTANA INDISCRETA.


1 comentario:

  1. Genial obra maestra del cine. Eso si que era un guión, una dirección y actores tremendos. ¡Qué tiempos aquellos!.

    ResponderEliminar

opina que es gratis y libre

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...