jueves, 28 de abril de 2011

JULIO ANGUITA, EL CALIFA ROJO

Hoy de verdad créanme, no quiero hablar de futbol y menos de robos (aunque esto de robos me viene como anillo al dedo) aunque el cuerpo me pide hablar de ello militantemente. Hoy sí les quiero hablar de ese gran hombre llamado Don Julio Anguita ejemplo para todos y que su “corazón a la izquierda” le impidió seguir haciendo eso, luchar por la izquierda y por un mundo mejor para los que habitamos el planeta.
Azote de Felipe González que este sí, pasará a la historia como un gran político, pero para los que tenemos un poco de memoria sabemos que pudo haber sido todo lo que los medios quieran pero un gran político no. En una mirada fugaz a su pasado me vienen a la cabeza así rápidamente, los GAL, las reconversiones salvajes y la corrupción a cascoporro de primos, hermanos, tíos y amigos de todos estos cuatreros que ocuparon cargos de responsabilidad en su gobierno.
Pero dejemos a este personaje y hablemos del que tenía enfrente, no solo en sus intervenciones parlamentarias sino también ideológicamente. Julio Anguita fue el maestro pertinente e incansable que a todos nosotros nos enseñaba no solo marxismo elevado a la práctica, también decencia frente a la clase política gobernante que se llevaba el dinero público a manos llenas. Julio el bueno de Julio hizo de su ideología su forma de vida austera, siendo un militante comunista al cien por cien de su tiempo. El sistema le castigo ya que no podía permitir un personaje semejante y en el diseño comunicativo a gran escala de la socialdemocracia y sus medios de comunicación hicieron, le acusaron de connivencia con la derecha o de alianza para desbancar a los amigos del PSOE. Esto es más falso que el discurso social del Partido Socialista ya que innumerable veces tendió la mano a este partido para hacer por la izquierda las reformas necesarias para este país. No fue posible, los militantes socialistas, sus votantes y gran parte de la sociedad bebió del veneno de las noticias de diseño que emanaban del GRUPO PRISA y le vieron como un enemigo a batir peor que el doberman del PP.
Hace escasos días le vi por televisión en su casa de Córdoba ya un poco mayor y cansado de esa permanente lucha que parece imposible del sistema capitalista y sus nudos y nidos de corrupción. Le enseñaron fotografía para que le dijera al presentador del programa, que personas para el eran de izquierdas y después de ver unas cuantas incluidas las de políticos socialistas de ahora y de entonces, dijo “¿y cuando me vas a enseñar alguna fotografía de alguien de izquierdas?”
Aquí les dejo un correo que me ha llegado y que habla de cómo todos los políticos no son iguales y que muy en el fondo hay hombres y mujeres que si han estado a la altura de lo que yo entiendo debe de ser un político.

Julio Anguita renuncia a su pensión vitalicia como ex-parlamentario
de Raul Andreu Tena, el Viernes, 04 de marzo de 2011 a las 21:38
Julio Anguita renunció por escrito a la paga de pensión máxima vitalicia a la que tenía derecho como ex-parlamentario, argumentando que “con la pensión que le correspondía como maestro tenía bastante".

Julio Anguita o ¿por qué no todos los políticos son iguales?

Lucas León Simón

Cuando José María Aznar y Felipe González nos dictan al común de los ciudadanos una lección de indecoro e insolidaridad, cuando nos enteramos que María Dolores de Cospedal gana al año 241.000 € con el cobro de tres sueldos públicos y la Pajin otro tanto por el estilo, cuando sabemos que el presidente de la Diputación de Castellón no tiene mas remedio que declarar un patrimonio de 3,9 millones de euros cuando hace cinco años NO declaraba ninguno, nos enteramos que, de manera totalmente accidental, se ha sabido que hace siete años, Julio Anguita renunció por escrito a la paga de pensión máxima vitalicia a la que tenía derecho como ex parlamentario, argumentando que “con la pensión que le correspondía como maestro tenía bastante”. Genio y figura. Julio Anguita viene a demostrarnos que el dicho populista de “todos los políticos son iguales” no se verifica, al menos en su totalidad. Que hay distintas formas de ser y estar en la política, de entender los compromisos éticos y ejemplarizantes de un cargo público y que la erosión que afecta a nuestra moral pública tiene un freno.

No todo es poder y dinero. Tengo la fortuna de ser amigo personal y haber sido de un equipo de gobierno de Julio. Conozco la sobriedad espartana de su espíritu. Sé que en pocas personas se verifica una mayor consecuencia entre lo que dice y piensa y su modo de vida. Nunca había acabado de entender por qué considera un punto de felicidad dormir la siesta en verano sobre una manta tendida en el suelo, ni por qué su mayor consideración del lujo y del ocio es jugar una partida de dominó al atardecer, cuando está de vacaciones. En esta dura mitología del capitalismo, Julio juega contracorriente. Y su compromiso consigo mismo y con la sociedad, gana.

Julio Anguita hace suyo el lema de Ghandi de “vivir sencillamente, para que los demás puedan, sencillamente, vivir”. Y desde su antisimetría con el político al uso nos aporta soluciones a nuestros graves problemas con la ética y la estética del cargo público.

Maestro vocacional, traslada la pedagogía a cualquier escenario, y cuando la acción política diaria, quema y unta, Julio la quiere convertir en lección a pequeña y gran escala.

Los ideólogos y profetas de la modernidad, reunidos en torno a un gran medio informativo nacional, pensaron que lo invalidaban para la política cuando acuñaron aquello de “honrado pero desfasado”. Su huella llegó hasta el Parlamento en voz de algún replicante “moderno”. ¡Bendito desfasamiento!
Es decir, exentos de las jactanciosas modernidades de los políticos pendientes de la dieta, la nómina y el futuro cargo en el Consejo de Administración de cualquier sucursal del Gran Capital, Julio Anguita, sin contárselo a nadie, y mucho menos a esos sistemas mediáticos que encumbran la vulgaridad y el populismo, le había dado una soberana patada en el culo al sistema. ¡Métanse su degradante paga vitalicia donde les quepa!
¿ Porqué no seguiran su ejemplo otros ?
Esto tambien lo hizo la cantante griega Nana Mouskouri que estuvo en politica, hasta llegó a ser la representante de Grecia en el Parlamento Europeo y viendo la situación que se avecinaba en su pais hizo lo mismo.
Que pocos actuan así, contados con una mano y sobran dedos.

2 comentarios:

  1. Yo admiro a Julio Anguita con la misma admiración que el tiene sobre un personaje como Jose Antonio. Me parece un hombre con una virtudes personales que debieran valorarse muy por encima de su militancia política. La honradez, la honestidad, la coherencia, la didáctica, etc.

    Un saludo.

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  2. Amen a eso, totalmente de acuerdo.

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