martes, 21 de diciembre de 2010

MARTINI GOLD


Que preciosidad de anuncio ha realizado Martini para presentar su último brebaje en unión con Dolce & Gabbana introduciendo a aquella marca en el mundo de la moda y por la tanto del glamur. Perfecta armonía de estas dos grandes firmas que se asocian para dar a esos consumidores de gustos exquisitos y de alto nivel adquisitivo la bebida perfecta que les haga estar por encima del resto de todos nosotros. Martini Gold es una bebida desde mi punto de vista cara. A 27 euros la botella me ha dejado a mí sin probarla ya que tenía la intención de adquirirla y saborearla en mi casa. Bonito diseño tanto interior, con su color dorado, y su exterior, en caja de cartón con un chapita donde aparece la unión de estas dos firmas y por supuesto, la correspondiente alarma colocada por el gran almacén para que no desaparezcan como por arte de magia. De momento y hasta que el precio no baje me conformare con el vermut rojo normal, el de toda la vida.
El anuncio es insuperable, como casi todos los que hace Martini, utilizando el mejor decorado que un director puede tener y no es otro que la ciudad eterna. Roma, la cual aparece como siempre majestuosa en blanco y negro captando con la cámara esa vida propia que tiene y que todos los que la hemos visitado nos ha llamado la atención.
A golpe de campana aparece la Cúpula de San Pedro y algún que otro detalle de la columnata de Bernini (siempre nos la muestran). Mientras la cámara hace un recorrido de arriba abajo se detiene en una Virgen que decora una de las calles de la ciudad para después pasar a lo terrenal en forma de unos zapatos de mujer que aparecen en una puerta que se abre. Allí está ella, Mónica Bellucci con su belleza romana poniéndose unas gafas de sol, ya que el día se presenta claro, compitiendo con la Virgen que corona la calle y en clara lucha por lo que adorar, lo divino o lo mundano. En este escenario urbano (una de las secuencias magistrales), en una de las calles que lleva a la Fontana de Trevi casi vacía ella toma contacto con el pulso de la ciudad encontrándose con todas las miradas cruzadas de todos los hombres que de visita están, dando la espalda a una de las más bonitas y mejores fuentes de toda Europa. Cámara fotográficas que agachan sus objetivos pensando sus poseedores que lo que está viendo es real y sus pies que siguen a unos pies olvidándose definitivamente de la fuente que queda a sus espaldas. Todos en silencio, todos callados ante la belleza que se cruza casualmente en sus vidas, hay que ser respetuoso con estas cosas y no interferir la perfección. Latidos de corazón como fondo y un plano de los pechos de la protagonista que no indican que bien pude proceder de ahí el ritmo acompasado o puede ser que esa parte de su cuerpo los provoque. Ahora en el momento más intenso de la cinta las cámaras fotográficas de los seguidores empiezan a funcionar, no quiere que se les olvide lo que el destino les ha enseñado en esta ciudad donde el amor esta por todas partes. En esta presencia de lo divino hecho carne y hueso, en esta ciudad tan cercana de Dios, ellos se sienten diminutos ante tanta grandeza de la naturaleza humana. Las palomas vuelan, símbolo de la paz que hemos encontrado al paso de nuestra nueva Virgen de verdad y en la que creemos firmemente porque la vemos. Un secreto aparece a su espalda y ahí nos confunde el director no sabiendo a quien se sigue, o al nuevo producto de Martini (en color) que aparece en una bolsa de malla, o la belleza hecha realidad ante nuestros ojos. En esa confusión diversos planos rápidos para crear ese ambiente de agitación interior, el Tiber y ojo que observa, bandera italiana y un bar del Trastevere con el logo de la marca en su entrada. Volvemos casi al principio, otra vez en la Fontana de Trevi donde dos hembras, a la cual más hermosa, rivalizan entre los machos de la manada. Tan importante es este encuentro que se interponen un ángel custodio (con espada) y el Coliseo Romano lugar donde la violencia alcanzo su cenit en el mundo antiguo. Miradas de gata desafiante en esta lucha divina. A esta tensión otra imagen nos muestra dos sacerdotes con prisa como queriendo acudir a salvar por lo menos todas las almas que puedan en este combate. Al final queda la protagonista por lo que intuimos que es la que ha salido victoriosa de esta lucha que ha tenido que ser dura porque en una de las imágenes aparecen ruinas de las que Roma esta plagada.
En las escenas finales todos ríen y por como visten deben de ser de la sociedad pudiente que saborean este néctar de los nuevos dioses que nos han conquistado en esta nueva religión del consumo.
Maravilloso anuncio que forma parte del arte contemporáneo y que formará parte de los anales de la historia de la publicidad bien hecha cuanto esta se estudie dentro de unos años. El juego permanente entre la grandeza de Dios y los placeres mundanos que la iglesia intenta reprimir da el argumento perfecto y exacto para hacer que un producto sea atractivo ante nuestros ojos. Desde que apareció es cristianismo en la tierra esta terrible decisión del camino a elegir entre lo divino y lo humano nos ha llevado a los hombre de cabeza y haciendo que cualquiera de las dos opciones, y por unas razones que quizás a nosotros nos cueste entender, se hagan atractivas. Disfruten de la versión larga del anuncio que aparece en YOUTUBE.

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