martes, 12 de octubre de 2010

SOBRE TODO OR-GA-NI-ZA-CION



Es fundamental para casi todo en esta vida. Ustedes se imaginan un ejército desordenado, o la investigación espacial manga por hombro con las llaves inglesas tiradas por el suelo del modulo lunar, pues no. Pues igual ocurre con las manifestaciones que tanto nos gusta hacer a la izquierda de aquí (también a la derecha) que cada uno va como le venga en gana, desordenado, con ropas de colorines (esto a la izquierda le ha gustado siempre) más parecido al ejército de Pancho Villa que a una buena organización de izquierdas, disciplinada y con rigor coreográfico, donde va a parar. Y es que la izquierda europea con eso de que tenemos cuatro principios básicos que más o menos (menos que más diría yo) acatamos, pero que a partir de ahí que cada uno haga lo que quiera o piense lo que le dé la gana (hay algunos que no que hacen militando en partidos de izquierdas) convirtiéndonos en moléculas de cualquier gas (iba a decir noble pero seguimos siendo republicanos ¿no?) con la tendencia hacia la periferia (lo he clavado con esto de la “periferia” y si no piensen en IU).
Manifestaciones, sí claro, pero como las de Corea del Norte que nada está hecho al azar ni nada deja de tener sentido. Cada uno tiene su sitio en la producción nacional o en las manifestaciones y aniversarios de la fundación de la República muy parecido a cuando los presidentes de la Unión Europea se hacen la foto de familia en esas fiestuquis llamadas cumbres (si no escalan) y tienen en cartelito en el suelo de donde situarse. Piensen ustedes con lógica lo fácil que resulta contar a los manifestantes, lado por lado como los metros cuadrados, evitándonos las malditas guerras de cifras que pueden fluctuar unos cuantos de miles de personas, dependiendo si el que se dedica al recuento sabe que uno más uno son dos, no puede haber otra explicación para cometer semejantes “errores”. Los del metal, a la izquierda, todos en fila ¡cuádrense coño! que no hay quien pueda con vosotros, los de la administraciones públicas, ¡pero si no ha venido nadie! que les llamen uno por uno y que traigan justificante, los de la construcción por favor no es hora del carajillo, no va haber quien haga una fila recta en esas condiciones.
Nada de ropa de colorines, que nos confunde no solo ideológicamente también con raros efectos ópticos no muy buenos para nuestra visión, ya que el color no te hace ser radical o súper mega revolucionario. Los colores deben de estar por ramas de la producción nacional así si un año por eso de la planificación necesitas incrementar la plantilla de los que se dedican a fabricar lavadoras ese mismo día los cambias la camiseta y de sitio, y ya está, teniendo una visual mucho más real y acertada de los cambios organizativos que necesita la economía del país, sin tantos ordenadores ni leches que solo hacen confundirnos como diría Dinio con la noche, entre tanto micros chis y megas de todo tipo y condición (megas del mundo ¡unios!).
Y es que no hay nada como aprender estas cosas de Corea del Norte y empezar a poner las cosas en su sitio de una vez por todas, hombre ya.

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