domingo, 19 de septiembre de 2010

TRAFALGAR



Este verano durante mi estancia vacacional en Cádiz y al ver un plano de toda la costa, encontré, pero no porque tuviera intención de buscarlo, el Cabo Trafalgar donde se desarrollo una de las mayores batallas navales de la historia. Era tal el desconocimiento de esa parte de nuestro pasado que decidí, como casi siempre que me pasa algo que llama mucho mi atención y este es el caso, empaparme sobre el tema y que mejor manera de hacerlos que comprar unos libros sobre este hecho histórico.
Llevo tres y leído dos de ellos, que hoy les traigo aquí. Uno de ellos es CABO TRAFALGAR de Arturo Pérez-Reverte editado por alfaguara en el 2004 y en el que se narra exclusivamente esta batalla naval (en ella nos dimos de bofetones junto con los franceses, los ingleses y nosotros – bueno nosotros un poco bastante obligados) desde un buque ficticio que el escritor se inventa para la narración de esta historia tan interesante. No sabemos que ocurre ni antes ni después de la misma, pero lo que si aprendemos de Reverte es como es un buque de guerra de 1805, sus partes, los nombres de sus velas, y como funciona toda esta parafernalia. Todo en ello es matemático aparentemente bien engrasado y estratificado para el funcionamiento humano de un barco de guerra que entra en combate. Ni que decir tiene la cuestión patriótica la cual llevan sus ocupantes marcado a fuego hasta su aliento final. Lo bueno de esta obra es que refleja fielmente las consecuencias de una guerra perdiendo todo el romanticismo que muchas de las veces se rodea a toda obra bélica. En una guerra o batalla solo hay desgracia, dolor, muerte y desesperación. Tal es el grado de carnicería, porque se trata de eso, que en un buque de los de antes pueden convivir en el 700 almas, incluidos niños de 13 años que abastecen a los cañones de la pólvora o guardiamarinas de 15, de los cuales mueren la mitad y un tercio de los que quedan son heridos, como diría un médico, de diversa consideración. Solo un dato para que ustedes se den cuenta de la escabechina, antes de entrar en combate llenan de arena todas las superficies para que la sangre que inunda las cubiertas no se convierta en una pista de patinaje. Y como me gusta dejarle una muestra de la obra, aquí se la dejo:

“Y ahí van los tíos, piensa amargo el comandantes del Antilla (el buque inventado de nuestros bando). Profesionales y resueltos. Sabiendo que sus jefes los respaldarán si triunfan; o que, al menos, nunca se afeará la conducta de quien se abarloe a un enemigo y luche. Allí a los hombres de mérito se les premia. Guari s bisnes, o como se diga en guiri. Para ellos, la guerra es negocio. Y ahí están los malditos. Piratas codiciosos del oro, por supuesto, pero poniendo al hombre por encima de todo. Rigurosos, disciplinados e implacables como máquinas, aunque atentos también a la carne y sangre que mueve sus barcos. Mientras que nosotros, insensatos, estúpidos, derramando el oro a manos llenas en los bolsillos más indignos, se lo regateamos todo a quien trabaja y sufre, y damos olvido decoro, humanidad y convivencia, obstinados en hacerlo todo a costa de sudores y de sangre que nunca pagan. A ver: Señorías y caballeros, niñas y niños, militares sin graduación. Que alguien me diga cuál de los dos sistemas es más eficaz y mas barato.”

Como se puede ver el asalto al dinero público y el robo sistemático de las riquezas que nos pertenecen a todos nosotros ya se daba por aquel entonces lo que los convierte en un mal endémico en nuestros políticos que aun hoy se practica con autentica devoción entre los que mandan.


Y metido en harina pues me leí el siguiente, y el que más me ha gustado, que es el de TRAFALGAR, de Benito Pérez Galdós siendo este el primer libro de sus EPISODIOS NACIONALES. En el no solo encontraremos la calidad narrativa que es mucha, de este maestro de la pluma como es Galdós (es impresionante como escribe y ahora entiendo porque llegan a ser grandes clásicos) también encontraremos la historia de la batalla por “arriba y por debajo” es decir, antes de la misma y lo más interesante, como termina, y donde acaban nuestros buques después justo del último cañonazo de finalización del desgraciado sarao. Y esto es lo que le falta a Reverte ya que nos quedamos un poco “cogaos” cuando termina, sin saber que les pasa a nuestros compatriotas ni a sus buques de guerra y la reacción de los familiares que esperan a sus seres queridos. La historia de Pérez Galdós es más humana, más bonita e interesante que el anterior ya que es la que enlaza con el mismo personaje protagonista toda su obra de LOS EPISODIOS NACIONALES (no dudo yo en leerme todos). Detecto cierta utilización de Reverte de parte de la obra de Galdós aunque también puede ser que beban de las mismas fuentes de información.
Estas dos obras nos narran la batalla desde el lado español, el próximo libro que me queda es la versión británica de esta gran batalla náutica, la cual me parece muy interesante.
Si les tengo que recomendar alguna de las dos les diría que las dos. Si ustedes no están dispuestos a leerse dos libros sobre los mismos les recomiendo el de Galdós por las cosas que anteriormente les he dicho.
Ahora como siempre, les dejo unas notas de la obra de Galdós (el inicio del libro) en el cual empezó el disfrute de su lectura

“Se me permitirá que antes de referirme el gran suceso de que fui testigo, diga algunas palabras sobre mi infancia, explicando por que extraña manera me llevaros a los azares de la vida a presenciar la terrible catástrofe de nuestra Marina.
Al hablar de mi nacimiento, no imitaré a la mayor parte de los que cuentan hechos de su propia vida, quienes empiezan nombrando su parentela, las más veces noble, siempre hidalga por lo menos, si no se dicen descendientes del mismo Emperador de Trapisonda. Yo, en esta parte, no puedo adornar mi libro con sonoros apellidos; y fuera de mi madre, a quien conocí por poco tiempo, no tengo noticia de ninguno de mis ascendientes, si no es de Adán cuyo parentesco me parece indiscutible. Doy principio, pues, a mis historia como Pablos, el buscón de Segovia; afortunadamente, Dios ha querido que en esto sólo nos perezcamos.”

(imagen: muerte de Churruca en Tragalgar por Eugenio Álvarez Dumont)

3 comentarios:

  1. Superb blog post, I have book marked this internet site so ideally I’ll see much more on this subject in the foreseeable future!

    ResponderEliminar
  2. Miro al azar entradas antiguas y veo ésta...jo, con comentarios en inglés y todo...guau!!
    A mí con Pérez Reverte me pasa un poco como a ti con Eduardo Mendoza, me aburre...pero tal vez es que no he elegido sus mejores libros. No me he leído su versión de la batalla de Trafalgar, pero sí la de Don Benito y cuando acabas de leerlo es de esos momentos en que lamentas no llevar sombrero para podértelo quitar ante la obra y ante el autor. Galdós es para enmarcar de principio a fin.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mí con Perez Reverte me pasa que pienso de el que es un poco bocachancla después de que oí unas declaraciones dedicadas a las mujeres muy machistas. Pero el libro en cuestión está bien pero el de Galdos tiene ese sabor a rancio que te hace viajar a esa época donde se buscaba la gloria de la patria y todos esos cuentos que nos han tenido ocupado a los trabajadores, a pesar de que esto no reconozca su tesón y entrega, durante decenios.
      Que tendrá la historia que nos engancha aunque esta sean muchas veces carnicerías mas parecidas a una fabrica de hamburguesas, que historias de encuentros y solidaridad entre los seres humnanos.

      Eliminar

opina que es gratis y libre

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...