jueves, 23 de septiembre de 2010

MAS RAZON QUE UN SANTO

Y fíjense ustedes que hay Santos, pues bien según la Santa Madre Iglesia todos ellos tienen alguna razón de peso para que lo que hicieran o dijeran fueran verdades absolutas. Ahora en la actualidad ya no nos quedan santos de esos, ahora estamos más con la globalización de la ayuda al tercer mundo, en muchos casos desde internet y todo ello altamente organizado. Tanto es así que el dinero que se recauda y luego se manda a una zona catastrófica tiene sus intermediarios, que cobran por la acción, y los bancos que cobran también por realizar ingresos en las cuentas destinadas para este menester. Nadie del mundo libre pierde dinero, todo es negocio, como ha sido siempre, de la desgracia, el que lo sufre es el pobre y desgraciado que vive en un rincón olvidado de la mano de Dios que paga ese impuesto porque le llegue unos céntimos en forma de cuenco de arroz.
Algunos personajes de hoy en día puede asemejarse a los Santos de antaño, como pudieran ser algunos secretarios generales de centrales sindicales que con sus ideas emancipadoras y su aspecto dan esa “nota santa” como pudiera ser Cándido Méndez, o ese discurso pausado, claro y acusatorio de Toxo idéntico a cualquier párroco de cualquier pueblo de nuestra España. Pero hay otros que con sus discursos públicos aun no siendo políticos ni sindicales, dicen verdades que son absolutas y que se veneraran en el futuro como partes de un libro sagrado. Estoy hablando de Luis García Montero, columnista del diario Público y que allá por el mes de junio dejo dichos sus primeras frases de ese gran libro sacro que todos tendremos que releer para buscar el paraíso tan necesitado y deseado. En estos primeros compases dice lo siguiente:

“La corrupción actual se enraíza en la falta de crédito de lo público. La cultura neoliberal dominante facilita ese acto de privatización que supone el dinero negro y sus círculos viciosos. Quien no respeta la enseñanza pública, la sanidad pública, las compañías públicas de transportes, electricidad o correos, es difícil que respete el dinero público. La mentalidad neoliberal no sólo debilita al Estado, sino que tiende a utilizar como ámbitos privados los espacios públicos que sobreviven a su carnicería. Los neoliberales no pretenden acabar del todo con el Estado, porque conocen y experimentan la utilidad que tiene el poder público a la hora de favorecer sus intereses. El desplazamiento al mundo del dinero inmediato de esta costumbre (la manipulación privada de los bienes públicos) está en la base de nuestra convivencia con la corrupción)

(DIARIO PÚBLICO 6-6-10)

Poco más se puede añadir a lo dicho, yo por si las moscas voy rezando que no sé porque me da a mí que nos va a tocar la peor parte de la penitencia que nos van a imponer dentro de nada, a no ser que lo paremos cuanto antes.

2 comentarios:

  1. Asi es. La teoria neoliberal de sacralizacion de lo privado se convierte en la practica en el control de lo publico para favorecer los intereses de unos cuantos. Como se esta viendo en estos tiempos de crisis, el estado capitalista es el aceite que da engrasa la maquinaria de explotacion

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  2. llevas razon, como siempre. Si los paises del bloque socialista no los hubieran finiquitado esto no hubiera pasado. Cuando hacian referencia al fin de la historia se referian al fin de la historia de la humanidad, con la que van a terminar.

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