jueves, 16 de septiembre de 2010

EL PROBLEMA SIEMPRE SON LOS TRABAJADORES Y SUS ORGANIZACIONES SINDICALES


Llevo ya unos cuantos meses, bastantes diría yo, pensando, sopesando, reflexionando, sobre que aportan los políticos independientemente del color con que se disfracen, a los trabajadores (léase trabajadores = sociedad). Sinceramente creo que nada, y no solo se queda en esta palabra tan solitaria ya que considero que no solo no aportan, sino que hacen lo posible para hacernos el camino lo más dificultoso posible.
Todo esto viene sobre la noticia que en Cuba se van a despedir a 500.000 trabajadores del sector público y mandarles al paro (si es verdad. Cuando la oí por la radio (RNE) el presentador la daba como si se tratara de una acción de modernidad o de apertura, con alegría vamos, lo cual me resulto muy curioso) confirmándose lo que llevo pensando hace varios meses ya que los políticos van por un lado y nosotros los trabajadores por otro. Hay que dejar claro que Cuba es un país socialista, bueno o era a partir de esa reforma.
Los trabajadores tenemos un gran problema que es la clase política que vive de nuestro sudor, goza de maravillosos privilegios (por encima de la media) y se busca las habichuelas para seguir viviendo del cuento durante varios y largos años. La lucha de clases, esa que nos dicen que ha desaparecido, se ha encontrado con otro actor mucho peor que el anterior, con ganas de fagocitarlo todo y no solo están contentos con su enfermiza avaricia, pretenden justificarla mediante discursos en defensa de la democracia y de la sociedad que representan. Los políticos independientemente de la administración que se trate solo actúan en defensa de sus propios intereses pasando por encima de almas, medio ambiente y grupos humanos sin escrúpulos de ningún tipo.
Lo estamos viendo en el día a día con esta nueva reforma laboral la cual no solo nos ha dejado solos a los trabajadores y sus representantes sino también nos criminaliza por el hecho de serlos, entrando en una confrontación que la veo difícil salida. En el único lugar donde reside la defensa de los derechos sociales y laborales (que viene a ser lo mismo) son en las centrales sindicales de clase, fuera de esto solo existe el duro invierno lleno de personajes con sordera permanente y carente de escrúpulos. Los avances sociales, la rebeldía, el inconformismo, el deseo de un mundo mejor, la solidaridad solo se encuentra en ellos y a ellos son los que ahora se pretende destruir.
Ha empezado el gobierno, (no puede ser de otra manera ya que se ha convertido en el brazo armado del capital) quitando legitimidad a las centrales sindicales que como saben la constitución le da un papel importante en la vertebración de la sociedad, recordando que es el parlamento (curiosamente compuesto por dos palabras, parla = hablar, y mento = mentira, creo que es así) es el que tiene la última palabra y es el garante de los derechos como los “no derechos”. Todo lo que hay fuera no existe o no tiene la “categoría” de poner a nuestros “representantes” en entredicho. En unión con este aparece el gobierno regional de Madrid el cual, y con un guión diseñado para la destrucción de la representación obrera, culpabiliza a los sindicatos de la crisis y que la única manera de ahorro es quitándose del medio a aquellos “policías” llamados liberados sindicales que pelean porque no nos pisoteen nuestros derechos.
Y sinceramente, para que necesitamos a los políticos. Solos nos cuestan dinero y no aportan nada para enriquecer la sociedad. Deshagámonos de ellos, hay que hacer que no les sea rentable por entrar en política. Pero claro alguien tiene que administrar y por lo tanto lo que tenemos que hacer es limitar esto de alguna manera. Una de las primeras cosas es quitarle sus privilegios, nada de ocho años para recibir la pensión completa (que sea como la del resto de los trabajadores) nada de autorizaciones para poder ser detenidos, limitación solo por cuatro años para ocupar un cargo público y con la obligatoriedad de la vuelta a su trabajo anterior y no como consejero delegado de alguna gran firma. Y por supuesto que su salario no sea superior a la media nacional. Solo con esto muchas de las vocaciones se verían afectadas en sus ambiciones.
Se aproximan elecciones y estoy sopesando muy seriamente que con mi voto no voy a dar de comer a esta clase parasitaria desconectada de la realidad en la que vivimos.

PD. Hoy aparece en el diario Público, que los sindicatos franceses seguramente convoquen una huegal general indefinida lo cual me llena de orgullo como trabajador.

(foto: trabajadores de la empresa LA GAVIOTA)

2 comentarios:

  1. Es lamentable pero no podemos huir de la realidad, la lucha de Clases se desvanece por la doble moralidad Sindical que existe en este país de pandereta y traca, mucho ruido y pocas nueces.
    Los Sindicatos a día de hoy no están a la altura de las circunstancias y han perdido su credibilidad, hace falta una nueva generación de ideas y hacer es, hoy son puros mercaderes y verdugos del propio elemento que los sustenta; el TRABAJADOR.
    Todos sin excepción me vendieron, CC.OO, UGT y al final de mi recorrido la CGT, esta es parte de mi historia:

    http://youtu.be/GFmtd1XIAMU

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  2. Bueno pues yo estoy casi de vuelta de todo, he pasado por CCOO y UGT y he tenido momento positivos y negativos pero tambien me he dado cuenta que no son trigo muy limpio que digamos, no asi sus afilados que si que merecen la mayoria mucho respeto. En cuanto a CGT no se que decirte llevo afilado un año y participando con resposabilidad en la seccion de mi empresa y hasta la fecha son los unicos que veo serios, y que no venden a nadie.

    Un abrazo

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