martes, 24 de agosto de 2010

VUELTA AL COLE


Qué presión, que estrés se genera en torno a los niños durante el último mes de sus vacaciones y es que uno sale alguno de los centros comerciales, lee el periódico o ve la TV y no dejan de aparecer mensajes referidos a la vuelta al cole de los más pequeños y no tan pequeños. El mercado es así de cruel, abierto a todas las horquillas de edades donde pueden sacar tajada y vaciarnos los bolsillos a los presionados, económicamente, padres.
Cuando alguien, no sé quien, diseño los sistemas educativos de los distintos países de nuestro entorno, pensó que los dos meses de verano deberían de servir para que los chicos desconectaran totalmente de la actividad academia para seguir aprendiendo mediante el juego, las relaciones con sus semejantes y llegaran al mes de septiembre tan frescos que aprender fuera un juego de “niños” (no fue nunca mi caso). Pero ahora, en esos centros de decisión empresarial donde se diseñan nuestras necesidades, piensan que ese parón debe de seguir sirviendo para ganar dinero y se les ocurre sacar libros para que los chicos, independientemente de sus notas, sigan trabajando en menor intensidad para mejorar aún más su rendimiento y “que no se les olvide nada de lo aprendido” en su periodo de vacaciones. En este juego han caído los profesores de infantil y primaria que son los primeros que defienden estas actividades recomendándote incluso la empresa a la que nuestros hijos deben rendirse media hora o una hora diaria (¿serán los incentivos lo que hace recomendar estas cosas?). Se criminaliza el tiempo de descanso y se pone en duda el valor pedagógico del juego entre iguales y sin obligaciones. Yo no sé si de esta manera lo que pretenden es prepararnos para un “mundo mejor” sin descanso en un futuro visto como están las cosas.
Los niños no son tontos, y menos ahora, ya que no se les olvida nada. Bastan diez minutos para que aparezca en su diminuto cerebro lo aprendido y si uno es un buen profesor debe de dedicar parte del tiempo de la clase a dar un paso atrás que sirvan de repaso de todo lo anterior.
Por esta razón nunca he visto la necesidad de comprar semejantes mamarrachadas a mis hijos, que por cierto sacan buenas notas, y que un zángano metido en un despacho se haga de oro con la pedagogía de “consejo de administración” a nuestra costa.
Terminando con esto me ha sorprendido el anuncio que he visto en las vallas publicitarias del Corte Inglés, en el que aparecen fotografías de niños en plan “curso académico” donde todos son perfectos, exactos, con uniformes impolutos, caucasianos, de un modelo educativo que aquí en Madrid está haciendo estragos y que yo me pongo a temblar cada vez que nuestra Comunidad da una nueva licencia para un nuevo colegio concertado en detrimento de la educación pública, clonando de esta manera a toda nuestra juventud.

1 comentario:

  1. Te lo dice un profe, ja,ja... odio ese rollo capitalista empresarial de la Vuelta al Cole. Lo mismo que el día del padre, de la Madre o ya está aquí la primavera. Y además sufrí en carne propia lo de los cuadernillos de vacaciones. Jamás mando deberes o tareas para vacaciones. Solo por " imperativo legal" a quién suspende.

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