lunes, 12 de julio de 2010

VIAJE AL VALGAÑON, LA RIOJA


9.7.2010

Son las dos y cuarto de la mañana cuando me pongo a escribir mí periplo por la Comunidad Autónoma de la Rioja. El destino me ha traído aquí como cada año en lugares distintos en busca de mis pequeños vástagos que se encuentran en un campamento de los Exploradores de Madrid conocidos como Scout.
Hemos salido un poco tarde, a eso de las doce de la mañana, para no ir frotándonos los ojos legañosos de la dormida de la noche anterior y porque no teníamos mucha prisa, los viajes si se van sin tiempo mejor ya que se te hacen más amenos y relajados. Llegamos a la hora de comer a Aranda de Duero conocida como Aranda de Pascual ya que el pueblo pertenece, según los lugareños a la empresa de productos lácteos Pascual. Paramos a llenar nuestros estómagos hambrientos en el sitio donde mejor se hace el cordero en todo nuestro sacrosanto país, el restaurante “Casa Rafael Corrales” donde uno no se tiene que preocupar de pedir ya que a uno le ponen el cordero, la ensalada y el vino clarete. Es un lugar muy bonito en una casa antigua, a los cuatro que vamos nos ha salido todo, incluido postres y cafés, por 120 euros.
Como voy con el bueno de Miguel y su mujer y parte de los veranos de su infancia los ha pasado por la zona, se le ha antojado visitar el pueblo para ver la casa de sus abuelos en el pueblo de Casanova, también de La Rioja, al lado de Peñaranda de Duero a escasos kilómetros de Aranda. El pueblo en si no tiene nada, solo buenos recuerdos para Miguel que nos ha contado las “fechorías” que hacia un niño de su edad en este pueblo perdido de la mano de Dios. Lo curioso de esta zona son las bodegas escavadas como cuevas en la roca.
Después de este desvío no previsto seguimos hasta nuestro destino Valgañon. Llegamos a eso de las seis y media de la tarde a la casa rural La Casona del Pastor, casa de varias habitaciones y que un puñado de padres, todos ellos amigos nuestros, hemos cogido para nuestro disfrute. Este “complejo” está ubicado en una casa muy antigua de las típicas de los pueblos, pero muy bien reconstruida siendo muy acogedora, ya les contaré por cuanto nos sale las dos noches que vamos a pernoctar. Consta de tres plantas, con salones preciosos en las dos más altas, un excelente y gran terrenito para el esparcimiento de los mayores y los pequeños. El pueblo en si no tiene nada, es muy pequeño, pero se ha conservado muy bien todo lo que es el entramado urbano y las casas que con el tiempo se ha ido habilitando.
Cuando el grupo ha ido creciendo con las nuevas incorporaciones, hemos decidido pasar la tarde y después cenar, en el conocido pueblo de Ezcaray siendo este un “señor pueblo” donde hay vida, restaurantes, bares de copas, tiendas, etc. Para el que no lo sepa cerca está la estación invernal de Valdezcaray la cual ha sido un excelente revulsivo económico para la zona. Hay mucha vida en el, mucha actividad, precisamente hoy empezaba el XIV festival de Jazz, de personas que buscan el frescor de la zona y su explosiva naturaleza. Nuestro amigo José Luis y Sonia son los últimos “fichajes” por hoy, mañana vienen más, y los hemos recibido como se merecen, en una terracita sentados bebiendo cerveza y comiéndonos unas ali oli, por el antojo de Sergio que al igual que una embarazada estaba muy caprichoso. La cena ha sido en El Rincón del Vino, lugar que nos les recomiendo por su desastroso servicio y porque cuando salgan de ahí se van a quedar con más hambre que cuando han entrado. A los diez adultos nos ha costado 167 euros y como les he dicho antes, no nos ha gustado a ninguno. Lo bueno de estos viajes es la maravillosa compañía de los tuyos y las risas que nos echamos entre tanta parida graciosa que nos contamos entre ronda y ronda de vasos de vino. Terminamos la noche entre mojitos cubanos, como homenaje a ese gran hombre llamado Fidel Castro en un local llamado La Troika. Se lo recomiendo sobre todo a cuarentones y cincuentones como nosotros que vamos buscando lugares donde reposar nuestras gastadas caderas y pasar un rato agradable entre más risas y anécdotas simpáticas. Dan las tres de la madrugada en el reloj de la iglesia, una mosca, debe de ser la única de la zona ya que con el frio que hace aquí no debe de haber muchas, me está dando la noche, mi mujer Eva duerme plácidamente mientras yo pierdo el tiempo contándoles todas las cosillas de este necesario y placentero viaje. Mañana será otro día.

10.07.2010

Día caluroso en la zona. Hoy ha tocado el tradicional “día de padres” en el campamento donde están mis dos hijos, pero antes de este momento tan emocional hemos disfrutado de uno de los mejores desayunos que recuerdo de mi vida en la “Casona del Pastor”. Este ha consistido en tortilla de patatas poco cuajada, zumo natural de naranja, magdalena caseras, tostadas y leche. A mí acostumbrado como estoy a tomar una manzanilla y dos galletas, se me han caído las lagrimas ante tanto manjar, son esos momentos que necesitas intimidad para hacer algo tan importante como comer como un animal, todo te molesta y la gente te sobra, estas tu solo ante tus necesidades más básicas. Después de esto visita al campamento donde el recibimientos con mis hijos ha consistido principalmente en un abrazo desesperado sobre todo del pequeño, él cual no se le veía convencido de su larga estancia en plena naturaleza, como todos los años. Mi hija la mayor estaba tan integrada que yo creo que la han empadronado en el municipio ya que a ella si la dicen que el campamento dura tres meses estaría encantada de residir como salvajes.
Entablamos negociaciones con el pequeño ya que no aguanta más estar alejado de sus padres, y después de los tiras y aflojas habituales nos ha ganado la partida y lo hemos sacado de lo que para él es un infierno. Creo que en un futuro será un sindicalista inflexible que tanta falta hace.
La comida ha consistido en la tradicional paella de pollo, con conejo, habas y judías verdes, muy buena por cierto, pero antes del rancho me ha dado por beberme unas cervezas San Miguel y mi falta de entrenamiento en este deporte nacional, ha terminado en una alegría dentro de mi cuerpo poco acostumbrado a los envenenamientos etílicos del cerebelo lo cual ha hecho que me postre en una hamaca de playa a disfrutar de mi mar rizada particular entre el jolgorio de mis compañeros de fechorías.
A las seis ha llegado la despedida hoy menos dolorosa que la del año pasado ya que al pequeño le hemos dado la alegría de su vida al sacarle de ese lugar. Mi hija la pobrecita se ha quedado encantada en uno de los lugares en el que más disfruta cada verano.
Vuelta a la casa rural para descansar de toda una jornada pasando calor y rodeado de mucho verde, unas duchas, unos refrescos y a la cena con el resto de padres del grupo en el pueblo de Zorraquín en el restaurante El Caserío donde nos hemos metido entre pecho y espalda unas paratas a la riojana, yo me he comido dos platos, unas judías pintas, unas chuletas de cordero con patatas y unos pimiento asados. Nos ha costado a las familias con un hijo 46 euros.
Hoy como se ha incorporado un fanático del juego de la pochar como Paco no nos ha quedado otro remedio que jugar un par de partidas al estilo selección española de futbol pero sin 600.000 euros que ellos tienen si mañana ganan el mundial.
Para el domingo nos toca la vuelta después de visitar unas bodegas donde por lo visto vamos a comer. Son las 2,30 horas de la madrugada y hoy en mi cama tengo a mi hijo pegado a mi lo cual me indica que hoy pasaré una mala noche entre tanta patada.

11.07.2010

Nuestra última jornada y la más larga. Después del monárquico desayuno que nos ofreció la casa rural compuesto principalmente por lo mismo que el día de ayer pero con la variante de berenjenas rebozadas rellenas de beicon y queso (una delicia) pagamos (dos noches cuesta 240 euros aproximadamente) y carretera y manta. Nuestro destino fue la localidad de Briones, también de La Rioja, a visitar una bodega y comer en la misma. Se llama Dinastía Vivanco y el complejo es curioso en cuanto a lo racional del mismo. Tiene su museo, su restaurante, sus cepas y sus bodegas. El edificio en sí no le vi yo que tuviera gran valor y para que ustedes se hagan un idea es muy parecido a un moderno tanatorio de esos de cementerio privado, pero todo muy repensado para la elaboración del vino. Lo primero que vimos fue el museo que para todos aquellos que se su infancia la pasaran en un pueblo todos esos artilugios que tienen ya los habíamos visto. Después de esto visita guiada por la bodega, donde nos explico la persona que nos llevaba por esos laberintos (muy buena profesional) todos los secretos de la cultura del vino, desde su vendimia, su prensado, su selección y su envejecimiento. Para que ustedes lo sepan, toda la bodega esta bajo tierra no solo para preservar los cambios de temperatura, sino también para evitar el impacto paisajístico de que hubiera provocado si esta hubiera sido construida en superficie. Al final del recorrido la cata tradicional donde se nos explicó como se hacen estas cosas. El vino de la Dinastía Vivanco a mi no me gustó, no soy muy entendido, muy buen olor pero su sabor no correspondía con lo que nuestro olfato nos decía y eso que es una bodega en plan selecto.
En cuanto a la comida tampoco fue gran cosa sobre todo la carne. Llevábamos un precio pactado, 30 euros por adulto y 8 por los niños, y esto no se corresponde con con la calidad ofrecida.
Sin tiempo para el merecido descanso siestero tomamos la carretera camino a la madre de todos los atascos donde todos los vecinos de Madrid estábamos metidos deseando llegar al ver el partido.
En resumen les diré que ir La Rioja es interesante ya que tiene unos espectaculares paisajes y una naturaleza explosiva. Se ve en parte de sus construcciones tiene influencias vascas y merece hacerse esta escapada. Yo les recomendaría recorrer la comunidad autónoma en coche por el camino más largo y disfrutar de las vistas que para mí son maravillosas.

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