viernes, 18 de junio de 2010

HACIENDA, NUESTRO GRAN HERMANO


Que desgana, pero que desgana y pereza me entró a la hora de ir a hacer mi declaración de la renta, lo que me movió a ello ha sido los quinientos euros que el estado indecente que tenemos me ha cobrado de más y que ahora sin intereses me los devuelve. No es que sea pijo, todo lo contrario por Dios, pero la declaración, que no de amor, me la hizo una empresa colaboradora de la Agencia Tributaria, El Corte Inglés, que lo mismo vale para un roto que para un descosido. Llegará algún día que los alcaldes y concejales de los pueblos lo pague esta empresa, total para lo que gestionan, por lo menos nos ahorraríamos todo el gasto que generan los partidos, las campañas y las chorradas que nos cuentan estos grandes vividores de lo público que como leones rampantes arañan hasta el último rincón del erario público (no todos que quede claro, que en esto somos muy tiquismiquis). Lo malo de ir allí es que cuando el trabajador de turno te da la gran noticia que te devuelven ese dinero, te animas a comprar en el mayor templo del consumo como el Corte Inglés y lo comido por lo servido, porque en que casa no se necesita algo (y algún que otro capricho).
Hacienda, esa gran desconocida, a la que tanto tememos lo que no tenemos nada y a la que tanto sacan los que tienen tanto, cada año como puede ser la cena de navidad, entramos en la tradición de ir con nuestras insulsas nóminas y los cuatro ahorrillos que tenemos, con las piernas temblorosas, al borde de un ataque de ansiedad, sometiéndonos al tercer grado del empleado de turno sin un pequeño toque de humanidad, o un rayo de esperanza en sus ojos. Su preguntas frías ¿Tiene usted acciones? ¿Segunda vivienda? ¿Herencias? o ¿Regenta una piara de cerdos? Mis respuestas claras y concisas para que no detecte que le miento (que no lo hago pero me entra tal sensación de culpabilidad que parece que todo lo que me dice lo tengo, es lo mismo que me pasa con la Guardia Civil debido seguramente a los recuerdos que me trae el Crimen de Cuenca)
–lo único que aporto es mi afiliación sindical y mi cuota al Partido Comunista, que por su puesto es legal y ya está- me mira como diciéndome “hombre un comunista y de qué museo sale este” pero no, no abre la boca y como conocedor como es de la psicología humana sabe de sobra que el rapapolvo que le caería sería del quince - ¿Tu muchachito sabes que es la lucha de clases? le diría con la frialdad de un buen bolchevique. Pero no, la sangre no llega a río y todo terminó de la manera más cordial, una pequeña charla sobre los buenos que son los seguros del Corte Inglés y corre cariño vámonos de aquí que estos nos dan la vuelta a los bolsillos del pantalón.
Este año como los anteriores, no me ha tocado pagar, como les he dicho antes, pero si hubiera sido al revés les aseguro que este, el ciudadano cabreao que soy, no la hubiera presentado, más que nada por compensar los del cinco por ciento a los funcionarios que en mi unidad familiar me ha tocado descontar y como escusa, por llamarlo de una manera, ¡me niego a pagar a este atajo de caraduras que se ha instalado en el sistema por encima de todos nosotros y con más privilegios que el Rey de todos los Españoles!. Qué bien me he quedado ¡madre mía!
Hacienda Pública… nos acompaña toda nuestra vida, hasta nuestra muerte, de la que también saca tajada…

2 comentarios:

  1. Llegará el día en que para cobrar el paro habrá que escribir a Botin una carta firmada de puño y letra en la que le consintamos derecho de pernada. Y si no, al tiempo.
    Viajes el Corte Inglés seguro que organiza en paralelo rutas por los paraisos fiscales más cálidos y rentables
    Por lo demás, hay que pagar impuestos. Votaré al partido que diga en su programa que los sube
    ¡salud!

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  2. ese es el camino que llevamos, privatizaremos hasta el aire y desde posiciones socilademocratas nos justificaran esa medida como de izquierdas.
    gracias por tu comentario

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